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Ciencia, religión y progreso social

—Madrid, 17 de marzo de 2017—. El pasado 23 de febrero tuvo lugar en la Universidad de la Mística la cuarta conferencia dentro del ciclo conferencias titulado Desafíos y posibilidades del S. XXI: una perspectiva bahá’í

Cada vez se hace más evidente la serie de desafíos con la que el mundo actual se enfrenta: el incremento de la pobreza y el hambre, la extensión del crimen más allá de las fronteras o el rápido deterioro del medio ambiente, por solo nombrar unos cuantos. Uno de los grandes obstáculos que parece impedir imperceptiblemente a la humanidad enfrentar con éxito dichos desafíos es el conflicto artificial creado en los últimos tiempos entre la ciencia y la religión.

El Dr. García, director de la Oficina de Asuntos públicos de la comunidad bahá’í de España, exploró la interrelación de la ciencia y la religión como fuentes para el avance de la civilización, partiendo del entendimiento de que son dos sistemas de conocimiento y práctica, fundamentales para la evolución de los individuos, las comunidades y las instituciones.

«Tanto la ciencia como la religión tratan de comprender y transformar la realidad» señalaba el conferenciante. Ante las diversas perspectivas sobre la realidad, se analizaron aquellas que sostienen personajes como David Joseph Bohm, Paul Lample o el Dalai Lama. «La realidad se entiende como algo complejo, como un flujo en proceso de ser con vórtices que aparecen y desaparecen, al que podemos acceder de forma gradual pero sin poder captarlo en su totalidad, y donde los nombres como realidad espiritual, social y física constituyen diferentes dimensiones que se solapan dentro de una misma estructura».

Durante la charla se indicó que han existido diversas concepciones acerca de la relación entre la ciencia y la religión, caracterizadas en su mayoría por una noción de conflicto inherente entre ambas. Las posturas oscilan desde la creencia de que la religión y la ciencia son dos opuestos irreconciliables; hasta la consideración de una como subsistema de la otra; o el planteamiento de que cada una de ellas opera en una esfera y jurisdicción diferenciada y exclusiva donde no hay problema a no ser que una se meta en el espacio de la otra. No obstante, el ponente mencionó que se requiere una concepción distinta sobre la relación entre ambas que permita el diálogo. «La ciencia y la religión pueden verse como dos sistemas de conocimiento y práctica que se solapan en el ámbito social», indicaba el Dr. García. «La ciencia se ocupa de lo físico, biológico y psicológico y la religión principalmente de lo espiritual, pero también de lo social y lo humano; así que es en este ámbito, en el de la realidad social, donde se ha de establecer un diálogo para buscar modelos de organización social más justos, sostenibles y pacíficos».

También se dijo que la ciencia y la religión ejercen la uno sobre la otra cierta forma de regulación mutua. Sin la ciencia, la religión degeneraría en superstición y fanatismo, mientras que la ciencia sin la religión se convertiría en un instrumento del materialismo. Por tanto, «a través de las percepciones de la religión y la ciencia podemos obtener una mayor comprensión de la realidad física, social, psíquica y espiritual sin caer en la ortodoxia irreflexiva o el materialismo dogmático», apuntaba el profesor.
Respecto a la ciencia, se advirtió de que «a pesar de gozar de un estatus elevado, el entendimiento popular sobre la ciencia es generalmente comparable a la que existía en el S.XVII». Y en cuanto a la religión se mencionó que «su estatus y peso parecen haber caído, a pesar de que la gente sigue manteniendo creencias, pero la cultura general en materia religiosa se ha empobrecido dramáticamente haciéndose cada vez más difícil comprender un fenómeno tan extraordinario, universal y atemporal».

Por lo mencionado anteriormente, una porción importante de la sesión se dedicó a examinar algunas nociones comunes tanto de la ciencia como de la religión: puede ser consideradas como dos sistemas de conocimiento y práctica; ambas tienen artículos de fe o premisas de las que se parte, como es la existencia de un orden en el universo y la capacidad de la mente para comprenderlo, con el añadido por parte de la religión de que dicho orden tiene un creador; el desarrollo de teorías y modelos con un determinado rango de validez; o el uso de un lenguaje para explicar el mundo interno y externo. Además de poner de manifiesto algunos aspectos comunes, también se abordaron las múltiples diferencias como, por ejemplo, que el lenguaje de la religión no está circunscrito por los límites de objetividad y la racionalidad de la ciencia —aunque tiene rasgos importantes de ambos— ya que hace uso de alegorías y metáforas, recurre en ocasiones a la poesía, pretende insuflar significado a la existencia, todo ello a través de un lenguaje más sofisticado, complejo y amplio.

Por último, el invitado destacó que «estos dos sistemas que han impulsado a la civilización parecen ser mucho más efectivos cuando trabajan juntos en armonía, cuando se inspiran en la complementariedad y no en el conflicto».

La sexta conferencia del ciclo tratará sobre la relación entre justicia, paz y unidad en la Universidad de la Mística, Ávila.