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Tras una década, Mahvash es libre

—Ginebra, 19 septiembre 2017—. Ayer por la tarde Mahvash Sabet, una de los siete miembros del grupo de ex líderes bahá’ís en Irán que fueron encarcelados por sus creencias religiosas, ha sido liberada después de completar su injusta sentencia de 10 años de prisión.

La Sra. Sabet, de 64 años, fue el primer miembro del grupo ad hoc conocido como «Los Yarán» o «Amigos» que fueron detenidos en marzo de 2008. Los otros seis fueron arrestados en mayo del mismo año después de una redada en sus hogares de madrugada. Los siete fueron mantenidos en régimen de incomunicación durante semanas, sometidos a confinamiento solitario, y sufrieron malos tratos y privaciones terribles, entre las que se incluyen torturas físicas y psicológicas.

Unos veinte meses después de haber sido encarcelados sin cargos, su juicio comenzó el 12 de enero de 2010 y finalizó cinco meses después, el 14 de junio de 2010, tras seis breves sesiones, caracterizadas por la falta de la debida legalidad procesal.

Tras su primer juicio, su abogada y ganadora del Premio Nobel de la Paz, la Sra. Shirin Ebadi, que tuvo una hora escasa de acceso a sus acusados, explicó que había leído el expediente de cargos contra ellos y no encontró ninguna prueba que sustentara los cargos criminales.

«Soy la directora del equipo jurídico que representa a estos siete bahá’ís. He estudiado sus archivos a fondo, —declaró la Sra. Ebadi—. No hay ni el menor rastro de prueba para los cargos formulados contra ellos»

Su detención y encarcelamiento provocaron una protesta internacional pidiendo su liberación por parte de las Naciones Unidas, de los gobiernos y de los medios de comunicación de todo el mundo. En 2010, la Sra. Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, expresó su «profunda preocupación» porque «sus juicios no cumplían con los requisitos de las garantías procesales y de un juicio justo» y en un informe del Secretario General Ban Ki-Moon de 2014, este instaba a «su liberación incondicional» de la prisión.

Hoy, la conclusión de la sentencia de la Sra. Sabet tiene lugar en el contexto de una creciente discriminación religiosa contra los bahá’ís en Irán.

«Aunque la noticia de la liberación de la Sra. Sabet después de la finalización de su condena es un acontecimiento positivo, no señala el fin de la persecución de los bahá’ís en Irán», afirmó la Sra. Bani Dugal, la principal representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Nueva York.

«La realidad sigue siendo que, después de 10 años, la Sra. Sabet regresa a una comunidad bahá’í que sufre una presión creciente de muchas maneras. Además, la Sra. Sabet, naturalmente, estará a la espera de la liberación de sus seis compañeros que siguen injustamente encarcelados».

En los últimos años, la persecución económica contra los bahá’ís ha aumentado en lo que la Comunidad Internacional Bahá’í ha llamado, en una carta abierta al presidente Hassan Rouhani, un «apartheid económico contra un segmento de la población de Irán». Desde 2013, cientos de comercios y negocios bahá’ís han sido cerrados, dejando a decenas de familias sin ingresos.

«De hecho, el juicio y el tratamiento de los siete ex miembros de los Yarán refleja el trato a toda la comunidad bahá’í en Irán, —declaró la Sra. Dugal—. A lo largo de casi 40 años, más de 220 bahá’ís han muerto, cientos han sido encarcelados y toda una comunidad ha sido categóricamente excluida del empleo público y de la educación universitaria».

Los Yarán, ahora disueltos, se constituyeron con pleno conocimiento y aprobación de las autoridades iraníes después de que las instituciones bahá’ís formales fueran declaradas ilegales en Irán en los años ochenta. Su papel era velar por las necesidades espirituales y materiales mínimas de la Comunidad Bahá’í de Irán. Aun así, el gobierno encarceló a los siete y los condenó inicialmente a 20 años de prisión. Su sentencia se redujo posteriormente a 10 años, después de una aplicación tardía del código penal de 2013 a su caso.

La propia señora Sabet sufrió persecuciones en su vida individual. Antes de ser expulsada de su trabajo por ser bahá’í, trabajó como maestra y directora de escuela y colaboró con el Comité Nacional de Alfabetización de Irán. Irónicamente, entre los muchos acontecimientos que perdió en las vidas de los miembros de su familia durante su encarcelamiento, la Sra. Sabet no pudo celebrar los logros académicos de su hija con la familia.

Bahai.es Prensa - Libro de poesía de la Sra. Sabet

El libro de poesía de la Sra. Sabet, Poemas carcelarios, que relata sus experiencias en prisión, se publicó en 2013.

En la cárcel, continuó ejerciendo sus habilidades literarias, escribiendo una antología de poemas que luego fue publicada y traducida en el libro Poemas carcelarios. Su trabajo fue reconocido por Pen International.

«Aunque la Sra. Sabet está siendo liberada de la prisión, todavía no logrará la plena libertad, —declaró la Sra. Dugal—. Regresará a una sociedad en la que los jóvenes bahá’ís están privados de acceso a la educación superior y al empleo público, donde están aumentando los ataques contra los pequeños comercios bahá’ís, donde los cementerios están siendo profanados, donde los bahá’ís son vilipendiados a diario en los medios patrocinados por el estado y se les detiene y encarcela arbitrariamente por sus creencias».

También se espera que los seis miembros restantes de los Yarán completen sus sentencias en los próximos meses. Entre ellos, la Sra. Fariba Kamalabadi, de 55 años; el Sr. Jamalodin Khanjani, de 83 años; el Sr. Afif Naeimi, de 55 años; el Sr. Saeid Rezai, de 59 años; el Sr. Behrooz Tavakkoli, de 65 años; y el Sr. Vahid Tizfahm, de 43 años.

«La comunidad mundial bahá’í, junto con un gran número de personas en Irán y en todo el mundo, esperan ansiosamente la conclusión de la injusta sentencia de los otros seis miembros de los Yarán, —declaró la Sra. Dugal—. Esperamos que su liberación dé inicio a un nuevo capítulo del trato de los bahá’ís en Irán y que el gobierno comience a eliminar los obstáculos en su camino para cumplir con su promesa de ‘crear justicia para todos los iraníes por igual’».