Conocimiento y transformación social

Niveles de aprendizaje

Individual

En el ámbito personal, los bahá’ís se esfuerzan por aprender a poner en práctica múltiples ideales, pretenden desarrollar capacidades complejas que implican poderes intelectuales y artísticos, actitudes y cualidades espirituales y destrezas y habilidades prácticas; todo ello con los dos propósitos de acercarse a Dios y de contribuir al progreso social.

El método es relativamente sencillo:

  • mediante un compromiso social férreo, a través del servicio desinteresado al bien común, intentando que «cada amanecer sea mejor que su víspera y cada mañana más rica que su ayer».
  • pidiéndose cuentas cada día sobre los resultados de sus acciones y compartiendo las percepciones surgidas en este proceso con otros, cada persona aprende a mejorar su carácter y progresivamente va desarrollando sus potencialidades.

Este es tan solo un ejemplo ínfimo de los múltiples pasajes que les inspiran: «Sé generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad. Sé digno de la confianza de tu prójimo y mírale con rostro resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico un amonestador; sé uno que responde a la llamada del menesteroso, y guarda la santidad de tu promesa. Sé recto en tu juicio y moderado en tu palabra. Sé como una lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos […]».

Colectivo

En el plano colectivo, el aprendizaje es algo más complejo, debido a que las áreas de trabajo son múltiples. Sin embargo, tampoco lo es en exceso, ya que ha de ser accesible, en distintos grados, a cualquier persona. La generación, aplicación y difusión de conocimiento acerca de los procesos y estructuras que reflejen la visión de Bahá’u’lláh de un mundo mejor se considera un derecho al que todo individuo puede y debe contribuir.

En el ámbito local, principalmente se está generando aprendizaje en tres áreas: el establecimiento de programas de empoderamiento de base que realcen la capacidad de las personas y de los grupos para efectuar un cambio constructivo en ese nivel en grados crecientes de complejidad; la promoción de una pauta de vida comunitaria basada en la colaboración y reciprocidad; y por último, la erección de estructuras e instituciones pertinentes que puedan impulsar y canalizar todo el trabajo que los otros dos procesos implican. En el ámbito nacional, en España, el aprendizaje tiene otras vertientes (aunque los principios que intervienen son los mismos), tales como coordinar y dirigir todos los procesos en los niveles regionales y locales, sistematizar los aprendizajes generados, establecer instituciones auxiliares, promover la celebración de elecciones y de festividades bahá’ís, asegurar que los procesos de toma de decisiones se rijan por los principios de la consulta, velar por la unidad y el bienestar colectivo, canalizar los recursos humanos y financieros necesarios y, finalmente, asegurar que en la medida que surge mayor capacidad, se implementen más líneas de acción manteniendo la coherencia entre todas ellas. A su vez, la comunidad bahá’í de España contribuye al aprendizaje que se está generando en el mundo sobre los procesos de construcción de civilización y que se coordinan desde el Centro Mundial Bahá’í.

Por último, cabe comentar el enfoque para el aprendizaje que se ha descrito en otra sección de esta misma web se aplica a todos los niveles descritos. Además, se ha de señalar que la identidad, tanto de los individuos como de las comunidades y las instituciones involucradas, está evolucionando y experimenta una tensión constante entre lo que son actualmente y lo que deberían llegar a ser. Este canon elevado, aunque lejano, es la motivación permanente de todos.