Una cultura de cambio

Aprender de la acción

La cultura de acompañamiento descrita anteriormente no sería posible sin que los individuos, las comunidades y las instituciones tuvieran tanto una actitud humilde de aprendizaje, como un enfoque metodológico para el aprendizaje colectivo. Este enfoque, que se describe sucintamente a continuación y con mayor amplitud en la siguiente sección, les está permitiendo a los bahá’ís ampliar poco a poco la gama y el alcance de sus emprendimientos.

Al explicar la relación entre el acompañamiento y el aprendizaje, la Casa Universal de Justicia, máximo órgano internacional para los bahá’ís, menciona:

«Esta evolución de la conciencia colectiva se percibe en la mayor frecuencia con que surge el uso de la palabra «acompañar» en las conversaciones que mantienen los amigos, palabra que adquiere nuevo significado conforme entra en el vocabulario común de la comunidad bahá’í. Indica el fortalecimiento significativo de una cultura en la que el aprendizaje es el modo de operación, un modo que alienta la participación consciente de más personas cada día en un esfuerzo unido por aplicar las enseñanzas de Bahá’u’lláh a la construcción de una civilización divina que, según afirma el Guardián, es la misión principal de la Fe. Un enfoque como éste contrasta de manera impactante con las formas agonizantes y espiritualmente en bancarrota de un viejo orden social que tan a menudo trata de explotar la energía humana a través de la dominación, la avaricia, el sentimiento de culpa o la manipulación»1.

Así pues, especialmente durante los años más recientes, los bahá’ís de España y sus amigos se han estado esforzando por aprender de forma sistemática a establecer un patrón de vida comunitaria que refleje los ideales de su Fe: se reúnen para estudiar juntos sus Escritos y las indicaciones de sus instituciones, planifican cómo llevar esa guía a la práctica, realizan proyectos colectivos y, finalmente, evalúan sus esfuerzos y refinan su entendimiento acerca de los esfuerzos que están realizando (a la luz del conocimiento obtenido de las fuentes de la religión y la ciencia, y de la experiencia que han obtenido) y reajustan sus planes para seguir aprendiendo y avanzando.

Además, este modo de operación basado en el aprendizaje se manifiesta en varias áreas, tales como el funcionamiento de sus instituciones y las interacciones de los miembros de las familias y comunidades bahá’ís. Gracias a las actividades de servicio y adoración puestas en marcha en todas sus comunidades a través de sus programas educativos, los bahá’ís aprenden a trabajar en este modo de aprendizaje, lo cual les está permitiendo un funcionamiento más coherente y eficaz, en el que la iniciativa personal y la autoridad de las instituciones se combinan de modo que permiten la participación de cada vez más personas.

Para que esto suceda, los bahá’ís de España están aprendiendo que se requieren espacios tanto formales como informales para la reflexión. Uno de ellos es la Reunión de Reflexión, en la que las comunidades cercanas geográficamente llegan a conclusiones a partir de sus propias experiencias y de la guía recibida, y toman decisiones respecto a los siguientes pasos a dar para avanzar hacia la transformación colectiva a la que aspiran.

La progresiva sofisticación del enfoque bahá’í de transformación social es una de sus características distintivas, ya que reconocen que cambiar el mundo no es una tarea fácil. La analogía que suelen utilizar para explicar este hecho es la de un organismo vivo: que «lleva codificada en su interior la capacidad de dar cabida a grados cada vez más elevados de complejidad, en términos de estructuras y procesos, relaciones y actividades, a medida que evoluciona bajo la guía de la Casa Universal de Justicia»2.

Aunque la experiencia de la Comunidad Bahá’í de España en responder a las necesidades sociales y económicas de la sociedad es muy incipiente (en otros países los bahá’ís han emprendido proyectos de desarrollo socioeconómico de considerable alcance), se espera que este mismo modo de funcionamiento basado en el aprendizaje caracterice sus esfuerzos por aplicar las Enseñanzas de su Fe a los esfuerzos por mejorar la vida de la sociedad, así como por contribuir a los discursos prevalecientes de la sociedad –nutriéndose de las dos fuentes de conocimiento: la ciencia y la religión y enriqueciéndose de la experiencia mundial.

  1. Casa Universal de Justicia: Mensaje de Ridván del 2010
  2. Casa Universal de Justicia: Mensaje de Ridván del 2010