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Se intensifican las presiones del gobierno iraní para limitar las actividades económicas de los bahá’ís

Una vez finalizada la imposición de sanciones a los diferentes países por hacer inversiones en Irán, llega a la redacción de “Iranwire” documentos que demuestran que el Ministerio de Información ha puesto a disposición de las empresas públicas iraníes una lista con los nombres comerciales de las empresas de los bahá’ís para que desistan de realizar contratos económicos con ellos. La protección de estos datos está bajo la supervisión del Ministerio de Información y los ha ido actualizando desde los años 90 hasta la actualidad. Sin embargo esta lista fue sacada a la luz por el Consejo Supremo de la Revolución Cultural del año 90 tratando, desde entonces, de obstaculizar y detener el progreso y desarrollo económico de los bahá’ís.

En junio de 2015 la página web Sahamnews.org hizo públicos unos documentos confidenciales relativos a unas disposiciones aprobadas por el Consejo Supremo de la Revolución Cultural del año 90. Este documento fue enviado al líder supremo el ayatolá Sayed Alí Jamenei a través de su director de oficina el ayatolá Golpayegani. En este documento se ordena explícitamente frenar el desarrollo y progreso de los bahá’ís así como impedir a toda costa el que los jóvenes de esta comunidad puedan acceder a los estudios superiores.

Tal es así que la oposición que se ejerció al comercio y a la economía de los bahá’ís se hizo más fuerte aún tras esta nueva orden. En la misma década en que fue aplicada en Irán la política de expulsión de los funcionarios públicos, muchos de los bahá’ís que ocupaban niveles altos perdieron sus puestos de trabajo. Posteriormente algunos bahá’ís volvieron a emprender nuevos negocios y entraron nuevamente a participar del sistema económico iraní. Pero aunque algunos de ellos son personas de éxito en los negocios fuera de Irán y muchos de ellos tienen conocimientos específicos en el campo de la economía y un papel importante en algunos ministerios, sin embargo, ser bahá’í en Irán es motivo de persecución tanto para ellos como para sus pequeños o grandes negocios.

La lista en cuestión fue remitida a las oficinas gubernamentales donde los nombres de las empresas o profesionales bahá’ís aparecen señalados con el sello de «prohibido». Debido a que una parte importante del mercado está en mano del gobierno, estas empresas no pueden participar en los proyectos económicos del estado, proyectos que en su mayoría están dedicados a la construcción de presas, fábricas, carreteras y el sector de petróleo y gas.

Las empresas públicas están obligadas a convocar un concurso público para la realización de un contrato de compra-venta y cualquier empresas que tenga intención de comprar o vender productos al estado se enfrenta nuevamente a esta lista a la hora de participar. Una de las instituciones que emite facturas es el Ministerio de Información (protección de datos) y las empresas que pretendan acceder al concurso público se tienen que someter a la comprobación con esta lista para evitar que los bahá’ís participen en ningún concurso público. Por otra parte más del 80% de las empresas contratistas son públicas o semipúblicas y la lista está a disposición de las empresas contratistas del gobierno con la expresa prohibición de contratar con los bahá’ís.

Igualmente, para la realización de actividades económicas en el sector privado, los bahá’ís también se encuentran con muchas dificultades. Es posible que no sea muy llamativo el que se contrate a uno o dos bahá’ís en empresas privadas, pero estas empresas tanto en grandes como en pequeñas ciudades, están amenazadas y al final acaban o con la expulsión del trabajador o con la renuncia voluntaria a su actividad.

Uno de los bahá’ís que trabajaba en una empresa privada en Teherán cuenta a Iranwire: … «de los 15 empleados de esta empresa 9 eran bahá’ís, pero el director de la empresa después de algunos meses del comienzo de sus trabajos les comunica que hay una advertencia del Ministerio de Información para que reduzca su personal bahá’í. Algunos de estos trabajadores dimitieron para no perjudicar a la empresa».

Otro método empleado para frenar el progreso económico de los bahá’ís es oponerse a sus pequeños negocios. De vez en cuando se oyen noticias sobre el cierre de algunas tiendas bahá’ís en diferentes ciudades.

Actualmente, la mayoría de los puestos de trabajo que ocupan los bahá’ís son: mecánico, tendero, practicante y puestos similares que solo sirven como medio de sustento diario.

Una de las fuentes de información consultadas por iranwire es un bahá’í, hombre de negocios, que viaja a menudo a Irán y analiza así el estrangulamiento económico que se ejerce sobre la comunidad bahá’í: «se oponen a cualquier forma de progreso de la comunidad bahá’í en Irán, ellos dicen que solo pueden trabajar para subsistir, sin embargo se les presiona tanto que muchos de ellos, aunque aman a su patria, se ven obligados a abandonar el país en grupos. El propósito de esta opresión es eliminar el problema en lugar de resolverlo» según él «se ha dado el caso incluso de que un maestro bahá’í que daba clases privadas, se enfrentó a grandes dificultades debido a que una fuente desconocida advirtió a la familia de su alumno que dicho maestro era bahá’í». Este hombre de negocios bahá’í cree que con la liberalización del sector público se puede tener esperanza en la mejoría de la situación económica de los bahá’ís. «cuanto menos sea la influencia del Ministerio de Información sobre la economía, probablemente, puede ser más fácil realizar actividades económicas para los bahá’ís. Si los contratistas públicos y semipúblicos desaparecieran, tendría un efecto positivo para nosotros».

Fuente: Iranwire
Artículo de: Aida Ghajar