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El cuarto miembro de los Yarán completa su periodo de encarcelamiento

—Madrid, 19 de febrero de 2018—. Después de diez años de encarcelamiento injusto por sus creencias, el Sr. Saeid Rezaie, uno de los siete miembros del antiguo grupo dirigente de los bahá’ís en Irán, ha sido puesto en libertad al finalizar su inmerecida condena.

Amigos y familia dan la bienvenida a Saeid Rezaie al finalizar su injusta condena a 10 años en prisión.

El Sr. Rezaie y seis de sus compañeros fueron arrestados en 2008 después de un asalto de madrugada en sus casas. Formaban parte del grupo ad hoc conocido como «los Yarán» o «los Amigos» que atendía las necesidades espirituales y materiales básicas de la comunidad bahá’í iraní. El grupo se formó con el conocimiento y la aprobación tácita de las autoridades después de que las instituciones bahá’ís formales fueron declaradas ilegales en Irán en la década de 1980. El Sr. Rezaie es el cuarto miembro de los Yarán en completar su sentencia.

Durante la década que pasó en prisión, el Sr. Rezaie, de 60 años, se perdió innumerables eventos familiares. Casado y con tres hijos, se vio privado de asistir a las graduaciones de sus hijos y a los funerales de sus parientes cercanos.

Ahora, después de diez años, regresa a una sociedad que ha cambiado poco en términos del trato que da a la comunidad bahá’í.

«Aunque el Sr. Rezaie y otros tres miembros de los Yarán han sido liberados, la persecución de los bahá’ís en Irán no ha disminuido» explicó Diane Ala’i, Representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Ginebra «El Sr. Rezaie saldrá de prisión para regresar a una comunidad que sigue sometida a una inmensa presión del gobierno y se enfrenta a la discriminación y persecución sin otro motivo que el de su creencia en la Fe bahá’í» .

La Comunidad Bahá’í de Irán ha sido objeto de una persecución patrocinada por el estado desde la Revolución Islámica en 1979. Los bahá’ís han sufrido ejecuciones, arrestos, tortura, encarcelamiento y exclusión del empleo público. En los últimos años, desde la presidencia del Dr. Hassan Rouhani, su situación ha empeorado en muchos sentidos. La persecución contra ellos relacionada con la economía se ha intensificado hasta lo que la Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) ha llamado en una carta abierta al presidente Rouhani, un «apartheid económico de un sector considerable de la población de Irán».

Saeid Rezaei

La semana pasada, un grupo de 25 destacados profesores, abogados y jueces de todo el mundo enviaron una carta abierta (inglés) al jefe del Alto Consejo para los Derechos Humanos de Irán, el Sr. Mohammad Javad Larijani, pidiéndole que reconociera y tomara medidas para remediar la persecución de los bahá’ís en Irán. La carta llama la atención sobre un sitio web lanzado recientemente por la CIB en el que se han publicado por primera vez miles de documentos oficiales, informes, testimonios y material audiovisual que muestran pruebas documentales de años de opresión implacable.

Una de las características principales de la persecución de Irán hacia los bahá’ís en la actualidad es la amenaza constante de redadas, arrestos, detenciones o encarcelamientos. En los últimos meses, las detenciones de bahá’ís se han intensificado en ciudades como Birjand, Kermanshah y Rasht. Actualmente hay cerca de 80 bahá’ís en prisión en el país, sufriendo todos encarcelamiento solo por sus creencias religiosas.

Además, las autoridades proceden regularmente a precintar las tiendas y negocios propiedad de bahá’ís cuando sus dueños los cierran temporalmente para observar los días sagrados bahá’ís. Solo en los últimos años, cientos de negocios han sido sellados y decenas de familias se han visto privadas de ingresos.

Se espera que los tres miembros restantes de los Yarán completen sus condenas durante los próximos meses. Son el Sr. Jamaloddin Khanjani, de 84 años; Sr. Afif Naeimi, de 56 años y el Sr. Vahid Tizfahm, de 44 años.

Antecedentes acerca de los Yarán

Aunque los Yarán funcionaban con pleno conocimiento y aprobación de las autoridades iraníes, los miembros del grupo fueron arrestados y encarcelados durante unos veinte meses antes de que se les notificase las acusaciones. Fueron sometidos a unas condiciones de prisión y trato atroces. Su juicio comenzó a puertas cerradas el 12 de enero de 2010.

Después de seis breves sesiones caracterizadas por la falta del debido procedimiento legal, el juicio terminó el 14 de junio de 2010. El gobierno originalmente los sentenció a 20 años de prisión, que luego se redujo a diez años después de una aplicación con retraso del código penal de 2013 a su caso. Tras la primera sesión del juicio, su abogada y Premio Nobel de la Paz, la Sra. Shirin Ebadi, quien tuvo acceso a sus clientes durante una hora escasa, explicó que había leído el expediente de los cargos en su contra y no había encontrado ninguna prueba que sustentase sus cargos penales.

«Soy la jefa del equipo jurídico que representa a estos siete bahá’ís. He estudiado sus archivos a fondo» declaró la Sra. Ebadi «No existe la más mínima prueba para los cargos formulados contra ellos».

Su arresto y encarcelamiento provocaron una protesta internacional para su liberación por parte de las Naciones Unidas (ONU), gobiernos y medios de todo el mundo. En 2010, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Sra. Navi Pillay, expresó su «profunda preocupación porque» sus «juicios no cumplían con los requisitos de las garantías procesales de un juicio justo» y en un informe de 2014 del Secretario General de la ONU, Ban Ki‑Moon, instó a «su liberación incondicional» de la prisión.