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Doble liberación tras una década de encarcelamiento

—Madrid, 04 de marzo de 2018—. Después de una década de encarcelamiento injusto y trato severo en las cárceles iraníes, Jamaloddin Khanjani, 85, y Vahid Tizfahm, 44, completaron su sentencia de diez años. Conforman dos de los siete miembros del antiguo grupo dirigente de los bahá’ís en Irán conocido como Yarán, quienes fueron encarcelados por cargos falsos y sin fundamento.

Jamaloddin Khanjani, el segundo desde la izquierda, acompañado de otros 3 miembros de los Yarán—Saeid Rezaie (centro), Fariba Kamalabadi (tercera por la derecha), y Mahvash Sabet (segunda por la derecha).

Los Yarán era un grupo ad-hoc que atendía las necesidades espirituales y materiales básicas de la comunidad bahá’í iraní. Se formó con el pleno conocimiento y aprobación de las autoridades iraníes después de que las instituciones formales bahá’ís fueron declaradas ilegales en Irán en la década de 1980.

«Para empezar, el Sr. Khanjani y los demás miembros de los Yarán nunca deberían haber sido encarcelados», declara Bani Dugal, la principal representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas. «No solo no cometieron crímenes, sino que incluso contribuyeron al mejoramiento de sus comunidades y de su país».

Nacido en 1933 en la ciudad de Sangsar, el Sr. Khanjani creció en una granja lechera y, finalmente, comenzó un exitoso negocio de producción de carbón. Con el tiempo, estableció la primera fábrica de ladrillos automatizada en Irán, llegando a emplear con el tiempo a varios cientos de personas. A principios de la década de 1980, después de la Revolución Islámica de 1979, se vio obligado a cerrar esa fábrica y abandonarla, dejando a la mayoría de sus empleados sin trabajo debido a la persecución a la que se enfrentó como bahá’í. La fábrica fue confiscada posteriormente por el gobierno.

Vahid Tizfahm y su esposa.

Su compañero, el Sr. Tizfahm, también ha sufrido la persecución en primera persona. Antes de ser encarcelado durante una década era oculista y propietario de una tienda en Tabriz. A los 23 se casó con Furuzandeh Nikumanesh. Su hijo tan solo tenía ocho años cuando le condenaron. Como consecuencia, el Sr. Tizfahm ha sido privado de algunos de los momentos más importantes de la vida de su hijo.

«Debe quedar absolutamente claro que estos sucesos no reflejan una mejora en la situación de los bahá’ís iraníes como conjunto», afirma la Sra. Dugal. Los bahá’ís iraníes continúan enfrentando la amenaza de arrestos y encarcelamientos arbitrarios, discriminación económica y denegación del acceso a la educación superior.

Recientemente con el estreno de la página web de los Archivos de la persecución bahá’í en Irán un grupo de abogados y jueces distinguidos de alrededor del mundo han escrito al presidente del Consejo Superior de Derechos Humanos de Irán, reclamando su atención ante los documentos que evidencian la opresión de la comunidad bahá’í, las cuales ha negado.

Con la liberación de Khanjani y Tizfahm, se espera que el último miembro del grupo, Afif Naeimi, 56, complete la sentencia en los próximos meses.