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El pueblo Lunda se inspira en las enseñanzas bahá’ís para transformar la cultura y la música

—Madrid, 18 mayo 2018—. Un joven rasguea su guitarra mientras otros se balancean al ritmo junto a él. «¡Enu mwakweñewa!Tabanak yajudinuña», canta. El grupo repite el verso y así comienza esta canción con la cita de Bahá’u’lláh: «El tabernáculo de la humanidad ha sido levantado: no os miréis como extraños».

La música es una parte importante de la vida para la población de Lunda.

Esta es una escena familiar para el pueblo lunda en África septentrional. Los cánticos colectivos son un elemento básico de la comunicación y de la cultura lunda y no solo marcan los hitos de la vida, sino también se integran en muchas actividades e interacciones diarias.

«Nuestras canciones se inspiran en nuestra cultura y tradición —dice Gregory Kaumba, miembro de la comunidad bahá’í en Mwinilunga—. Pero ahora, gran parte de lo que cantamos está influido por los escritos bahá’ís».

La evolución de este aspecto de la cultura comunitaria es parte de una transformación más amplia que se está produciendo, que es excepcional por el grado en el que las comunidades bahá’ís entre el pueblo lunda han asumido su propio desarrollo y están decidiendo conscientemente qué tipo de cambios quieren ver en sus familias y pueblos.

Este profundo diálogo sobre el futuro del pueblo lunda recibió impulso de la conferencia celebrada en 2015 que reunió a cientos de bahá’ís lunda para debatir cómo las enseñanzas de Bahá’u’lláh se están aplicando a la vida de su sociedad. Una atención especial se dió a los aspectos de su cultura. Los participantes en la conferencia consultaron sobre cómo fortalecer los elementos de su cultura que contribuyen a la unidad y a una comunidad más fuerte. El acto unificador de cantar en grupo, por ejemplo, se ha promovido continuadamente.

En la conferencia la importancia crucial del canto para esta cultura era evidente.

La música y la devoción van de la mano en la Comunidad Bahá’í de Mwinilunga.

«Recuerdo en la conferencia lunda después de una emotiva charla del Jefe Ntambu, que hubo una explosión de canto —recuerda Gregory—. Es difícil destacar a alguien. No puedes decir esta persona es la que canta esa canción. Cuando los amigos están realmente emocionados, las canciones surgen de manera espontánea. Una canción ternina y comienza otra. Se puede ver, puedes ver cómo la gente se emociona por la forma en la que cantan. No es algo que puedes forzar y decir «cantad con fuerza». Sino que cuando se emocionan, lo hacen de manera natural».

Desde la conferencia, los bahá’ís lunda junto con sus amigos y vecinos han continuado su esfuerzo por aprender cómo permanecer fieles a su rica herencia cultural y espiritual, al tiempo que fortalecen la expresión de los principios bahá’ís como la unidad, la justicia y la igualdad de mujeres y hombres, en sus vidas individuales y colectivas.

Mediante estos esfuerzos, se ha acelerado un proceso de transformación social que se refleja en los cambios en la música del pueblo.

«Las canciones del pueblo lunda tratan sobre todos los aspectos de la vida: amor, matrimonio, nacimiento, pérdida e incluso fútbol —explica Daniel Kaumba, el hermano de Gregory, que también es bahá’í y ha estado trabajando en el campo de la educación y desarrollo en su zona—. Existen muchas canciones tradicionales que la gente cantaba todo el día. Pero algunas de estas canciones eran muy negativas; insultaban y despreciaban a otros o proclamaban las equivocaciones de una persona en público.

«Ahora la gente reflexionan cada vez más sobre cómo estas canciones no nos ayudaban a sentirnos unidos y se están concentrando en cantar y componer canciones con buenos mensajes.

La comunidad de Mwinilunga aparece en el nuevo documental Ampliando la bienvenida.

»Estamos aprendiendo a componer canciones que nos inspiran y que hablan de nuestra nobleza», continua Daniel.

Con el objetivo en mente de que las canciones sean inspiradoras, los bahá’ís lunda se han dado cuenta de la importancia de la música en su cultura. Dado este aspecto, han visto también cómo el canto puede ser utilizado para dividir.

«Cuando pensamos en el canto, pensamos en que elementos de nuestra cultura promueven la unidad —dice Gregory—. Se daba el caso de que el canto en grupo a veces atacaba a la gente de una religión diferente. Pero comenzamos a componer canciones en las que no estamos atacando a ninguna población. Esto está influyendo gradualmente en los otros grupos. Ahora han visto una religión que canta canciones que los incluyen también a ellos. Así que comenzaron a cantar canciones que incluían a otras religiones. Eso se vió como un gran cambio en la cultura; que esas canciones que dividían a la gente se reemplazaron por canciones que unen».

«En los eventos bahá’ís, tienen cabida tanto las canciones bahá’ís como a las tradicionales que tengan un mensaje positivo. La gente en la comunidad comenzó a hablar de ello y a mostrar su consideración de este planteamiento, puesto que no considera las canciones y ceremonias tradicionales como pecaminosas».

Los jóvenes de Mwinilunga consultan sobre su futuro.

En Mwinlunga, mientras el coro continúa cantando, sus voces se armonizan: «Sois los frutos de un sólo árbol».Su cántico y su balanceo al ritmo de la melodía reflejan el mensaje de unidad de la canción, un mensaje que los bahá’ís lunda intentan compartir en un mayor número de canciones.

«La música debe elevar el espíritu», dice Daniel, reflexionando sobre este movimiento positivo.

«Cuando hay un evento que ha producido alegría en los corazones del pueblo, se expresa en música. Y cuando hay algo que ha entristecido sus corazones, también se expresa a través de una canción. Puedes sentir el alma del pueblo en su canto».