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La paz, un imperativo para la supervivencia de la especie

—Madrid, 7 de mayo de 2018—. El ciclo de conferencias sobre «Los desafíos del siglo XXI: una perspectiva bahá’í» que acoge la Universidad de la Mística de Ávila (CITeS) concluye el curso académico con una sesión acerca del gran reto colectivo de la paz.

Aunque la paz ha sido una aspiración consustancial a la historia de la humanidad, en el siglo XXI se ha convertido en un imperativo para la supervivencia de la especie. Esta era una de las frases que resonaba durante la conferencia llevada a cabo por Leila Sant en el CITeS.

«La paz es quizá el desafío más apremiante que la humanidad, como un todo, tiene ante sí», indicaba la Sra. Sant. «Sin embargo, a pesar de que mucha gente anhela la paz, muy pocos creen en el potencial humano para superar sus inclinaciones egoístas y por ello es que se requiere avanzar hacia una noción de la condición humana que inspire a la acción por la paz con confianza».

«Se podría decir que hay muchos grupos que quieren establecer la paz, y casi todos ellos consideran que se debe actuar en una dirección u otra», manifestaba Sergio García, en nombre de la Oficina de Asuntos Públicos de la comunidad bahá’í de España en un reportaje para el Diario de Ávila con motivo del ciclo de conferencias. «Algunos tienen micropropuestas de paz, que abogan por incidir en la persona y su entorno más inmediato; otros tienen macropropuestas, donde premian las cuestiones globales, políticas, económicas y estructurales; pero la perspectiva bahá’í, de lo que yo conozco, es única, ya que integra los niveles micro, macro, relacionales y comunicativos».

Algunos de los temas que se mencionaron y que desde una perspectiva bahá’í se consideran cruciales para avanzar hacia una paz duradera fueron: la importancia de reconocer la unidad esencial de la raza humana con todas sus implicaciones sobre la superación de prejuicios o la creación de estructuras, la pertinencia de la educación moral de las nuevas generaciones, el cultivo de un estado interior donde reine la calma, la necesidad de un sistema sólido de seguridad colectiva, la inclusión de la mujer en todos los espacios vinculados a la toma de decisiones sobre la guerra y la paz, la erradicación de la pobreza, el desarme, la redefinición de las fronteras, la importancia de un idioma internacional auxiliar, la articulación de la vida colectiva alrededor de la cooperación y la reciprocidad, la necesidad de mecanismos de gobernanza locales, nacionales e internacionales efectivos que armonicen el interés particular y el bien común, o la relevancia de crear formas de organización social funcionales donde todos estos principios sean visibles.

Al final de la conferencia se propuso a la comunidad mundial bahá’í como objeto de estudio, ya que está haciendo esfuerzos por trasladar los ideales examinados durante la charla a una entidad palpable.