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Comunicación de condolencias de la Asamblea Espiritual Bahá’í de España a la Conferencia Episcopal

La Asamblea Espiritual Nacional de los bahá’ís de España ha publicado un comunicado de condolencias dirigido a la Conferencia Episcopal con motivo de los atentados terroristas acaecidos el domingo 21 de abril de 2019 en Sri Lanka.

El comunicado se puede encontrar en este enlace. Lo reproducimos íntegramente a continuación.


Comunicado de condolencias dirigido a la Conferencia Episcopal de España

Expresamos nuestro profundo pesar por los atentados terroristas acaecidos el domingo 21 de abril de 2019 en Sri Lanka. Nuestros pensamientos y oraciones están con todas las inocentes víctimas de tan lamentables sucesos y sus familiares.

Los escritos bahá’ís señalan que la tarea de la religión es promover la unidad, armonizando los elementos dispares y cultivando en todos los corazones un amor incondicional por la humanidad. Por el contrario, si la religión se convierte en causa de aversión, de odio y de división, sería mejor no tener ninguna. Se podría decir que una religión que no sea causa de amor y unidad no es una religión, sino que usa el nombre de la religión pero no es digna de él.

Los líderes religiosos tienen a su alcance grandes posibilidades de propiciar la camaradería y la concordia, para ello es fundamental que junto con otros actores sociales avancen hacia una comprensión más profunda y evolutiva de la religión y de su posible papel constructivo en la sociedad actual, identificando claramente cuándo se convierte en fuente de civilización y cuándo en fuente de fanatismo. Las diversas comunidades religiosas, el gobierno, la sociedad civil organizada, los medios de comunicación, las instituciones educativas, el sector empresarial, el mundo académico y las estructuras de defensa deben trabajar denodadamente para elaborar mecanismos efectivos de prevención, abordaje y superación de la radicalización.

Que los individuos, las comunidades e instituciones de todo el mundo no cejen en sus esfuerzos por promover la unidad, justicia y armonía, tanto en el nivel de las estructuras como contribuyendo a forjar el carácter de una nueva generación de ciudadanos del mundo que deje a un lado las actitudes divisivas propias de una mentalidad partidista y encuentre y nutra las semillas de la unidad aun en las situaciones más confusas y espinosas, sosteniendo en todo momento el estandarte de la justicia. En una época en la que tenemos los medios técnicos para hacer desaparecer a la especie humana del planeta, el llamamiento a establecer un orden mundial basado en la unidad en diversidad y la cooperación entre naciones y religiones no es simplemente un imperativo moral; es una necesidad vital.