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Acoger e integrar a los recién llegados: una experiencia colectiva

—Madrid, 19 de junio de 2019—. En la jornada «¿Acoger sin integrar?» numerosas organizaciones que trabajan con refugiados compartieron sus experiencias a fin de sensibilizar a la población sobre este desafío y mejorar las prácticas.

En el marco del encuentro de la Red Europea Iglesia por la Libertad —que contó con la asistencia de representantes de grupos católicos de varios países de Europa— se celebró una jornada el 18 de mayo de 2019 con el propósito de dar a conocer el trabajo de diferentes grupos con migrantes y refugiados.

La presentación del informe «¿Acoger sin integrar?» sirvió de punto de partida para iniciar las reflexiones sobre el sistema de acogida y las condiciones de integración de las personas refugiadas en España. Elaborado por la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos de la Universidad Pontificia de Comillas, el Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe de la Universidad de Deusto y el Servicio Jesuita a Migrantes-España, el informe subraya al menos dos elementos esenciales a considerar.

Por un lado, destaca la importancia de la integración socioeconómica a través de la inserción de los refugiados en el mercado de trabajo y residencia, incluyendo la gestión de la economía doméstica y el avance social y laboral. Por ejemplo, el estudio señala que un 20% de los refugiados tiene estudios universitarios, sin embargo, realiza labores que no son acordes a su nivel académico. Por otro lado, el estudio precisa que para alcanzar una integración socioeconómica exitosa parece crucial la efectiva incorporación del individuo en una red social que lo apoye, ya sea familiar, étnico-nacional o de cualquier otra índole.

Durante la jornada del 18 de mayo, representantes de cuatro confesiones religiosas —un católico, un evangélico, un musulmán y una bahá’í— compartieron los esfuerzos de sus comunidades por acoger e integrar a migrantes y refugiados a través de diferentes programas e iniciativas. La comunidad bahá’í presentó el programa de empoderamiento espiritual de prejóvenes como una actividad inserta en una dinámica más amplia de fortalecimiento de la red comunitaria local.

Ad portas de las elecciones europeas, la reflexión sobrepasó los límites de las fronteras españolas y se centró en el papel de la Unión Europea. Además de la responsabilidad moral, se señaló que la Unión Europea tiene el deber legal de acoger a aquellos que lo necesitan en coherencia con los tratados y pactos firmados. Ahora más que nunca parece imperativo dotar al proyecto europeo de unidad política, asumiendo una perspectiva global y supeditando el interés regional o nacional a los deberes humanitarios.

«Debemos poner el respeto y la perspectiva de los derechos humanos en el centro de las decisiones y no subordinarlos al interés económico o a la condición de ciudadanía», señalaba Leila Sant, miembro de la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de España. «Por ejemplo, en la elaboración de las políticas públicas para la acogida y la integración de refugiados debemos empezar a tomar en cuenta la perspectiva y la voz de los propios refugiados, adoptando un enfoque más participativo».