Oficina de Asuntos Públicos

Noticias y notas de prensa

Nuevos principios para transformar la economía

—Madrid, 17 de octubre de 2019—. Se publica la segunda parte del artículo «Cinco principios para una nueva economía» en la edición 111 de la revista Utopía, que propone dirigir los esfuerzos hacia la construcción de modelos económicos que se centren en la satisfacción de las necesidades de las personas.

Con esta segunda parte del artículo «Cinco principios para una nueva economía», elaborado bajo el auspicio de la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de España, se completa el listado de los 10 principios básicos para avanzar hacia un nuevo modelo económico.

El artículo parte de la premisa de que los supuestos, principios y sistemas que integran una sociedad acaban determinando el modelo que adopta. Como se trata de elementos interconectados, a medida que cada uno sufre modificaciones con el tiempo, el conjunto también lo hace.

De hecho, cambios dramáticos en la economía son posibles; se ha hecho en el pasado. El mundo occidental de los años 80 de Estados Unidos, a través de un cambio en el discurso económico, impulsó una serie de políticas de austeridad, desregularización, comercio libre, privatización del control de factores económicos, así como la reducción de la inversión pública en cuestiones sociales para destinarlas a un mayor gasto militar. Este breve período dio luz a una política económica cuyos supuestos siguen arraigados en la economía dominante actual, a la vez que fundamentan una narrativa determinada sobre el funcionamiento de la economía.

En el artículo se señala que si buscamos tener un modelo económico que satisfaga las necesidades de todas las personas, tenemos que partir del principio básico de la dignidad humana. La dignidad debería quedar reflejada en todas las etapas del proceso de producción, distribución y comercialización del bien o servicio. 

Asimismo, se resalta la necesidad de penalizar aquellos negocios que dañan el interés común de la sociedad mediante la especulación, la externalización de los riesgos, la contabilidad creativa que busca eludir las reglas, el abuso de subsidios públicos o la constitución de monopolios. No se trata de imponer estados intervencionistas o de privar de sustento al que legítimamente genera riqueza, sino más bien de idear un sistema que no desaliente la cooperación y la solidaridad. Es más, la solidaridad no solo ha de ocurrir entre individuos sino que también debe trascender al nivel de las instituciones y de la comunidad.

Otros principios a los que el artículo presta atención son la necesidad de distribuir la riqueza —equilibrando las necesidades de ciertos colectivos que se encuentran en una situación más vulnerable frente a otros—, la sostenibilidad ambiental, la participación de los diferentes actores de la empresa en los mecanismos de toma de decisiones y la valoración social del trabajo no remunerado, tal como la educación de los hijos o el cuidado de los ancianos. Para ello, tendremos que encontrar formas creativas de innovación, desde la sostenibilidad de la producción a largo plazo hasta la creación de mejores sistemas de gobernanza a todos los niveles.