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Reuniones nacionales con ocasión del bicentenario arrojan luz sobre temas sociales

—Madrid, 2 de diciembre de 2019—. En diferentes países y contextos, el reciente bicentenario del nacimiento del Báb fue un momento de celebración y de reflexión sobre cómo afrontar los retos de nuestro tiempo.

En la recepción organizada para autoridades nacionales en Madrid, España, Ana Gallego, directora general de Cooperación Jurídica Internacional, Relaciones con las Confesiones y Derechos Humanos, explicó que «la misión del Báb aspiraba a elevar la posición de la mujer, universalizar la educación, armonizar la ciencia y la religión, superar los prejuicios, la corrupción y el fanatismo en un momento y en un lugar donde eso era revolucionario».

Las recientes conmemoraciones del bicentenario para dirigentes sociales no solo fueron momentos de celebración sino también de reflexión acerca de los desafíos de nuestra época.

En algunas comunidades, los dirigentes expresaron espontáneamente su agradecimiento por las aportaciones de la comunidad bahá’í a la sociedad en este momento tan especial. Como ejemplo de ello, en Wellington, Nueva Zelanda, el parlamentario Priyanca Radhakrishnan presentó el acto de celebración del bicentenario en la Sede del Parlamento del país. «Veo que el trabajo que realizan en Aotearoa está basado en los valores y creencias de la Fe», dijo el parlamentario Radhakrishnan, «por ejemplo inculcando valores de amor, unidad y amabilidad a los niños, animando a los jóvenes a ser agentes constructivos del cambio y contribuyendo a los debates en toda Nueva Zelanda en torno a los desafíos que enfrentamos como nación».

La conferencia organizada el mes pasado en Kiev, Ucrania, reunió a académicos, religiosos, representantes de diferentes comunidades religiosas, estudiantes y otros en el estudio de cómo los valores que sustentan la religión pueden contribuir al progreso social.

«En esta conferencia queremos investigar sobre cómo podemos ir más allá del mero reconocimiento de lo que es común a todas las religiones y actuar juntos para establecer la paz», dijo Alla Baranova, secretaria del Consejo de Gobierno Nacional de la Comunidad Bahá’í de Ucrania y actual presidenta del Consejo de Asociaciones Religiosas de Ucrania.

Organizada por la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, la Asociación Ucraniana de Estudios Religiosos y la comunidad bahá’í del país, la conferencia dedicó una sesión a la vida y las enseñanzas del Báb y destacó la vida de una de sus primeras seguidoras: Táhirih. Táhirih es una figura emblemática en la causa del avance de las mujeres. En el Irán del siglo XIX, reclamó una transformación profunda de la visión que la sociedad tenía de las mujeres y luchó por el cambio en las costumbres y actitudes de la sociedad.

El coraje y heroísmo de Táhirih fueron igualmente el tema de un documental presentado durante la celebración del bicentenario ofrecida a dignatarios, representantes de la sociedad civil y periodistas entre otros en Túnez capital. La proyección, que tuvo lugar en el cine L’Agora, dio paso a un animado debate sobre la igualdad de hombres y mujeres.

En Sidney, Australia, la comunidad bahá’í organizó en honor del bicentenario una conferencia sobre la cohesión y la inclusión social. «El bicentenario ofrece una oportunidad para reflexionar sobre las enseñanzas bahá’ís relacionadas con el conocimiento, la compasión y la justicia», explicó Ida Walker, de la Oficina de Asuntos Externos de la Comunidad Bahá’í de Australia. «Esta conferencia creó un espacio para aprender de las experiencias de los demás y construir sobre los esfuerzos de muchos individuos y organizaciones por superar el prejuicio y la injusticia, así como fomentar la inclusión en la sociedad».

En los encuentros nacionales de numerosos países, los participantes hablaron del espíritu de renovación que trajo el Báb como heraldo de Bahá’u’lláh y de la importancia de las enseñanzas bahá’ís a la hora de abordar los males sociales de nuestra época. Los asistentes a las múltiples celebraciones vieron Los albores de la luz, documental que narra la historia de ocho personas en su búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Estas ocho personas describen cómo el descubrimiento de las enseñanzas bahá’ís les trajo esperanza y una vía para progresar en la resolución de los males sociales de nuestra época. En la conmemoración en Nur-Sultan, Kazajistán, el documental hizo mella en un numeroso público y muchos fueron los que se mostraron visiblemente conmovidos por su mensaje.

Otros Gobiernos nacionales también conmemoraron este período histórico con recepciones especiales. El parlamento australiano conmemoró el aniversario durante una sesión de la Cámara de Representantes, así como con una celebración el mes pasado en el estupendo escenario del Camarín del Senado en la sede del Parlamento. Asimismo, el Parlamento del Reino Unido celebró un evento para el bicentenario, organizado por el Grupo Parlamentario Multipartidista en Portcullis House. El ministro de Malasia para la unidad y el bienestar social nacional, Waytha Moorthy Ponnusamy, agradeció la contribución de la comunidad bahá’í a la nación durante la celebración del bicentenario.

En la recepción organizada para autoridades nacionales en Madrid, España, Ana Gallego, directora general de Cooperación Jurídica Internacional, Relaciones con las Confesiones y Derechos Humanos, explicó que «la misión del Báb aspiraba a elevar la posición de la mujer, universalizar la educación, armonizar la ciencia y la religión, superar los prejuicios, la corrupción y el fanatismo en un momento y en un lugar donde eso era revolucionario».

En la región del Kurdistán en Iraq, donde Bahá’u’lláh pasó dos años de su vida, una de las conmemoraciones se centró en la historia de la Fe en la región. Incidiendo en la importancia del bicentenario y el nacimiento de Bahá’ulláh, el líder local Sheikh ‘Abdu’l-Rahman Al-Naqshbandi describió los dos años que Bahá’ú’lláh pasó allí y en las montañas de Sulaymaniyyih hace más de siglo y medio. La figura de Bahá’u’lláh y las historias sobre su estancia han perdurado entre la población local, declaró Sheikh Al-Naqshbandi. 

Sheikh Al-Naqshbandi prosiguió explicando que su relato de la vida de Bahá’u’lláh no se basa en la historia escrita, sino en las historias sobre su vida que continúan vivas en los corazones y las mentes de la población de la región. «Si mencionas el nombre de Bahá’u’lláh en Hawraman, todo el mundo sabrá quién es y lo que dijo… Espero que sus enseñanzas sigan expandiéndose y progresando, y que se conviertan en una fuente de atención. Estas enseñanzas son más ricas y más sublimes que el diamante».