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Eurodiputados españoles y otras autoridades europeas apoyan la campaña en defensa de los bahá’ís de Irán

—Madrid, 1 de agosto de 2020—. Los Eurodiputados Gabriel Mato y Antonio López-Istúriz, han sido los primeros representantes españoles en sumarse a la ola de apoyos hacia los bahá’ís de Irán en una campaña europea que también está siendo promovida por la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de España, a la que se han sumado otros parlamentarios y figuras prominentes de Alemania, Noruega, Suecia, el Reino Unido, Finlandia e Irlanda.

Mato compartió desde su cuenta de Twitter la declaración conjunta que solicita a las autoridades iraníes que cesen la persecución sistemática de los bahá’ís con el siguiente tuit: «Mi apoyo a la declaración en demanda del cese de todo tipo de persecución a la Comunidad Baha’i o a cualquiera de sus miembros, reiterando mi firme compromiso en la defensa de la libertad y el respeto a las creencias cualesquiera que sean estas».

López-Istúriz subrayó su apoyo a la declaración y a la comunidad bahá’í, a través de un comunicado a la Oficina de Asuntos Públicos de la Comunidad Bahá’í de España.

De entre todas las voces que se han solidarizado con la campaña de defensa de los derechos humanos de los bahá’ís de Irán, destaca el apoyo del Ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, quien ha escrito al Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Muhammad Javad Zarif, condenando la reciente escalada de la persecución de esta minoría religiosa —la minoría religiosa no musulmana más numerosa del país—. En la carta enviada al Sr. Zarif, el ministro de Luxemburgo ha expresado su preocupación por la situación de los bahá’ís en Irán. Además, Asselborn ha hecho una declaración pública en la que afirma que la reapertura de los procedimientos contra «miembros de la comunidad bahá’í en las últimas semanas» y el «encarcelamiento de miembros de la comunidad» durante la pandemia de COVID-19 eran «particularmente preocupantes». 

Desde comienzos de 2020 y a pesar de la crisis sanitaria en curso, las autoridades iraníes han aumentado los juicios y sentencias por motivos religiosos de un centenar de bahá’ís en las provincias de Bushehr, Fars, Isfahan, Kerman, Khorasan Meridional, Teherán y Yazd. Además, a pesar de los llamamientos internacionales para que se libere a los prisioneros de conciencia debido a la pandemia mundial, algunos bahá’ís siguen en prisión. 

En el ámbito de la Unión Europea, la Presidenta de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Irán, Cornelia Ernst, ha emitido una declaración de apoyo, en la que afirma que «la intimidación y la represión que se ejercen contra las minorías religiosas, en particular la comunidad bahá’í, deben… terminar». 

La Vicepresidenta del Parlamento Europeo, Heidi Hautala, junto con otros miembros del Parlamento Europeo, ha firmado una declaración conjunta en la que se pide a las autoridades iraníes que «cesen las acusaciones infundadas contra los bahá’ís, que los absuelva de todos los cargos y que les permitan practicar libremente su fe».

A nivel nacional, un grupo de más de 30 parlamentarios alemanes, defensores de los derechos humanos, expertos en salud y organizaciones no gubernamentales han apelado al gobierno iraní en una carta dirigida al Presidente Hassan Rouhani para que retire los cargos contra los bahá’ís de Irán que están condenados y libere a todos los prisioneros restantes. 

El gobierno holandés también ha puesto la situación de la comunidad bahá’í en Irán en la agenda del Comité de Asuntos Exteriores para septiembre.

En Irlanda, más de 70 políticos y expertos en salud han firmado una declaración similar, escribiendo que «a medida que nosotros en Irlanda comenzamos a ser liberados del encierro, las autoridades iraníes están encerrando a docenas de bahá’ís». La carta ha pedido además al gobierno iraní que «ponga fin a la deshumanización patrocinada por el Estado y a la persecución de sus ciudadanos bahá’ís» y que «permita a los bahá’ís sus derechos humanos básicos». 

Los parlamentarios del Reino Unido y Noruega también han pedido que se ponga fin a la persecución de los bahá’ís en Irán.

«Estas fuertes expresiones de apoyo por parte de los funcionarios europeos al más alto nivel demuestran que, aunque el gobierno iraní ha intentado, una y otra vez y ciudad tras ciudad, destruir la comunidad bahá’í como una entidad viable», dijo Rachel Bayani, Representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante la Unión Europea en Bruselas, «estas políticas y acciones discriminatorias no pasan desapercibidas y son condenadas en todo el mundo». 

Fuera de Europa, el mes pasado, un grupo de 21 altos miembros del parlamento y senadores del Canadá ha hecho una «demanda urgente»  al gobierno iraní para detener la reciente escalada de la persecución de los bahá’ís en Irán. En los Estados Unidos, la Comisión de Libertad Religiosa Internacional de los Estados Unidos ha expresado su preocupación por la persecución de los bahá’ís y varios miembros del Congreso pidieron la liberación de los bahá’ís. Una carta conjunta firmada por 19 organizaciones de la sociedad civil y dirigida al Secretario de Estado de los Estados Unidos ha expresado su preocupación por el aumento de la persecución contra los bahá’ís. Esta semana, también, más de 250 profesionales de la salud australianos han firmado una carta abierta  expresando su preocupación por las presiones en materia de derechos humanos a las que se enfrenta la comunidad bahá’í en Irán. 

Los bahá’ís en Irán han sido sistemáticamente perseguidos desde la Revolución Islámica en Irán en 1979. Se les prohíbe el acceso a numerosas empresas y profesiones y al empleo en el sector público. Se les niega el derecho a estudiar en las universidades. Se les detiene, interroga y encarcela sistemáticamente, se confiscan sus propiedades, se profanan sus cementerios y a menudo se perturban o bloquean sus medios de vida privados, todo ello a causa de sus creencias. Esta persecución ha sido ampliamente documentada y condenada por los organismos de las Naciones Unidas y la comunidad internacional durante cuatro décadas.