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«Una extraordinaria ola de apoyo»: Líderes musulmanes y funcionarios del gobierno denuncian la persecución de los bahá’ís por parte de Irán

—Madrid, 22 de febrero de 2021—. Líderes musulmanes, funcionarios gubernamentales y parlamentarios de todo el mundo se han sumado a la creciente protesta por la injusta confiscación de propiedades de los bahá’ís en la aldea agrícola de Ivel en Irán. La decisión de permitir a las autoridades iraníes confiscar las propiedades, claramente motivada por prejuicios religiosos, fue ratificada recientemente en un tribunal de apelaciones y ha dejado a decenas de familias desplazadas internamente y empobrecidas económicamente.

En la foto aparecen, en el sentido de las agujas del reloj, desde la parte superior derecha: El Ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, March Garneau; Annika Ben David, del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia; Jos Douma, Enviado Especial de los Países Bajos para Religión o Creencias; Markus Grübel, Comisario de Alemania para Libertad de Religión; Shaykh Ibrahim Mogra, del Reino Unido; y el diputado brasileño Frei Anastácio.

El Congreso Islámico Americano, el Consejo Canadiense de Imames, el Presidente de la Fundación de Virtudes Éticas y uno de los líderes eruditos islámicos en el Reino Unido, Shaykh Ibrahim Mogra, el All India Tanzeem Falahul Muslemin y la Asociación All India Saifi han emitido declaraciones en apoyo de los bahá’ís en Ivel, expresando su grave preocupación por la confiscación de sus propiedades.

«Hacemos un llamado al Tribunal Superior de Mazandaran y a todo el personal responsable para que tomen medidas y ayuden a la comunidad bahá’í de Ivel a recuperar sus propiedades», se lee en el comunicado del Congreso Islámico Americano. Haciendo eco de estos sentimientos, el Consejo Canadiense de  Imames escribe: «Estamos profundamente preocupados por el fallo emitido por un tribunal iraní para confiscar las propiedades de 27 bahá’ís en la aldea agrícola de Ivel». Shaykh Ibrahim Mogra, del Reino Unido, pidió específicamente al presidente del Poder Judicial  de Irán, Ebrahim Raisi, «solucionar esta injusticia», y agregó que «el Islam no permite que un gobierno confisque tierras a los ciudadanos solo porque sigan una religión diferente».

«La imagen de líderes musulmanes de todo el mundo acudiendo en ayuda de sus amigos bahá’ís en Irán en una ola extraordinaria de apoyo es una señal poderosa para la República Islámica de que sus correligionarios de todo el mundo condenan sus acciones», dice Diane Ala’i, Representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Ginebra. «Las declaraciones de apoyo de los líderes musulmanes a los bahá’ís en Ivel, que han vivido allí durante más de 150 años con sus vecinos musulmanes, muestran que la invocación de la ley islámica por parte del gobierno iraní es un velo que cubre su persecución de los bahá’ís», añadió la Sra. Ala’i.

Como señal adicional de apoyo internacional a los bahá’ís en Irán, los funcionarios gubernamentales de todo el mundo han condenado la decisión del tribunal iraní. El Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Marc Garneau, declara que su gobierno está preocupado por el fallo e insta a Irán a «eliminar todas las formas de discriminación basadas en la religión o las creencias». Este llamamiento ha sido reproducido por   autoridades de Alemania, Países Bajos, Suecia, Reino Unido, Brasil, Estados Unidos, el Parlamento Europeo y las Naciones Unidas. En Suecia, 12 miembros del parlamento y representantes electos también han pedido enérgicamente a Irán que devuelva las tierras de los bahá’ís de Ivel.

«Dejen de confiscar propiedades bahá’ís en el pueblo de Ivel», afirma Jos Douma, enviado especial de los Países Bajos para la religión o las creencias. «Y, de una vez, reconozcan a los bahá’ís como una comunidad religiosa». El Comisionado del Gobierno Federal Alemán para la Libertad Global de Religión, Markus Grübel, también pidió que Irán reconozca a los bahá’ís como una comunidad religiosa en el país y ponga fin a la «discriminación y persecución de las comunidades bahá’ís.».

El Centro de Recursos Legales de Sudáfrica, una organización conocida por su trabajo de derechos humanos durante el apartheid, también ha enviado una carta condenando las confiscaciones de propiedad.

La confiscación de propiedades bahá’ís en Ivel comenzó en los primeros años después de la Revolución Islámica de 1979 en Irán. En 2010, las propiedades pertenecientes a unos 50 bahá’ís en Ivel fueron incendiadas y demolidas, lo que les alejó de sus granjas y hogares ancestrales.

Los bahá’ís en Ivel han apelado repetidamente por sus derechos en el pasado, presentando quejas ante las autoridades a todos los niveles y tomando acciones legales para reclamar sus tierras, pero no ha habido resultados.

«El mundo está mirando y está consternado por las flagrantes injusticias del gobierno iraní hacia la comunidad bahá’í», dice la Sra. Ala’i. «La inocencia de los bahá’ís es más evidente que nunca para la comunidad internacional, e Irán es el  responsable de las graves injusticias que ha infligido a la comunidad bahá’í del país. El gobierno debe tomar las medidas necesarias no solo para devolver las tierras a los bahá’ís en Ivel, sino también para poner fin a la persecución sistemática de los bahá’ís en todo el país de una vez por todas».

Antecedentes:

  • El nuevo apoyo se produce después de que un ex primer Ministro canadiense y más de 50 personas en la comunidad judicial  de Canadá firmaron una carta abierta al presidente del Poder Judicial de Irán, Ebrahim Raisi, expresando su «profunda preocupación» por las confiscaciones.
  • La decisión de confiscar las propiedades se tomó en un Tribunal Especial para el Artículo 49 de la Constitución iraní, que permite al gobierno iraní confiscar cualquier propiedad en el país. El artículo 49 establece que el «fallo debe ser ejecutado por el gobierno después de una investigación, búsqueda y prueba a través de la ley islámica».
  • Sin embargo, a pesar de los requisitos de la ley, numerosas sentencias judiciales y documentos oficiales revelan los motivos discriminatorios detrás de las confiscaciones. La incautación de propiedades es parte de la persecución sistemática de los bahá’ís por parte de Irán, de la que informa extensamente las Naciones Unidas.
  • En octubre de 2020, a pesar de los intensos esfuerzos de los bahá’ís, a cuyos abogados se les negó la oportunidad de ver los archivos relacionados con su caso para preparar su defensa, un tribunal de apelaciones confirmó el fallo del Tribunal Especial. El fallo permitió a la Ejecución de la Orden del Imán Jomeini, una fundación dirigida por el Líder Supremo de Irán, el Ayatolá Ali Khamenei, vender las tierras pertenecientes a  los bahá’ís.
  • La confiscación de propiedades bahá’ís, tanto lugares sagrados como propiedades individuales, ha sido parte de la campaña sistemática de persecución económica, cultural y social de Irán contra los bahá’ís. Un intento de cuatro décadas para destruir a la comunidad bahá’í como una entidad viable en el país.
  • La confiscación de propiedades bahá’ís en Ivel comenzó en los primeros años después de la Revolución Islámica de 1979 en Irán. A los bahá’ís también se les negó el acceso a centros de salud y otras instituciones, que en el pasado ellos mismos habían ayudado a establecer; los maestros encontraron varios medios para perseguir a los alumnos bahá’ís, incluso suspendiéndoles en sus exámenes; el cementerio bahá’í de 100 años de antigüedad en la aldea fue confiscado y vendido para convertirlo en propiedad residencial; y en 1983, más de 130 bahá’ís fueron encerrados en una mezquita local, cautivos durante tres días sin comida ni agua, y presionados para que se retractaran de su fe.