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Barcelona acoge el III Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa y de Conciencia

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— Madrid, 10 de febrero de 2026 — La comunidad bahá’í ha estado presente en el III Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa y de Conciencia, organizado por el Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura, celebrado en Barcelona del 28 al 30 de enero. Este encuentro internacional reunió a académicos, juristas, comunicadores y actores sociales de 26 países, que participaron en 29 paneles temáticos. Miembros de la comunidad bahá’í de Barcelona, Luxemburgo y Andorra, junto a la Oficina de Asuntos Públicos de los bahá’ís de España, intervinieron en distintos espacios del congreso, compartiendo experiencias y reflexiones sobre el ejercicio de la libertad religiosa en contextos diversos.  

Desde Oficina de Asuntos Públicos de los Bahá’ís de España se presentó la comunicación titulada: “La religión como agente de convivencia: aportaciones a la resolución de conflictos” en base a la experiencia del papel que tienen las comunidades religiosas en el contextos de ciudades europeas donde existe un ejercicio de la libertad religiosa.

Desde Luxemburgo, un miembro de la comunidad bahá’í de Irán quien sufrió 10 años de encarcelamiento por sus creencias, compartió la comunicación titulada “La resiliencia constructiva: la respuesta pacífica de la comunidad bahá’í frente a la persecución”, basada en los hechos vividos hasta la fecha por la minoría religiosa no musulmana más grande de ese país, que no es reconocida como tal.

La tercera comunicación: “El diálogo interreligioso e interconviccional como herramienta al servicio de la libertad religiosa y la cohesión social” está relacionada con la formación de una Red  Interreligiosa por la Paz impulsada en Cataluña, en la que los bahá’ís colaboramos activamente desde su formación, pues está muy ligada a los principios de unidad en diversidad que inspiran nuestras acciones.

A continuación compartimos brevemente el contenido de cada una de estos planes de comunicación.

1er panel: La religión como agente de convivencia: aportaciones a la resolución de conflictos

Nuria Vahdat y Clarisa Nieva representantes de la Oficina de Asuntos Públicos desarrollaron la comunicación titulada “La religión como agente de convivencia: aportaciones a la resolución de conflictos”. En el debate contemporáneo sobre la convivencia en sociedades occidentales, la religión ocupa un lugar ambivalente: por un lado, se le responsabiliza de divisiones históricas y conflictos; por otro, se reconoce su potencial como fuerza constructiva capaz de inspirar cohesión social, justicia y paz. Esta propuesta explora ese segundo enfoque, en el que la religión puede contribuir activamente a la resolución de desafíos de convivencia en contextos locales.

La Oficina de Asuntos Públicos de los Bahá’ís de España se presentó la comunicación titulada: “La religión como agente de convivencia: aportaciones a la resolución de conflictos”.

Para ello Nieva señalaba que desde la perspectiva bahá’í, «la religión, debe cumplir con ciertos requisitos esenciales. Es necesario que sea racional y esté en consonancia con la ciencia, abandonando la superstición y evitando lecturas literales o dogmáticas de los textos sagrados. Asimismo, debe promover la libertad de pensamiento, el respeto a la democracia y la renuncia a toda forma de violencia. Solo bajo estas condiciones, la religión puede convertirse en un verdadero motor para la paz y el progreso social».

Vahdat compartió la experiencia práctica de la comunidad bahá’í en el barrio Virgen del Remedio en Alicante donde ilustró cómo las comunidades religiosas tienen una serie de características que resultan idóneas para la mediación en procesos de diálogo y reconciliación. 

El primero de ellos está relacionado con que las religiones no solo proveen normas espirituales, sino que permiten una lectura profunda de la realidad social y de los desafíos humanos actuales. «Gracias a la cercanía y al contacto cotidiano con las personas residentes en el barrio de Virgen del Remedio, se pudo constatar que una de las primeras barreras que las diversas familias necesitaban superar era la de la comunicación», señala Vahdat. «De forma natural, se decidió comenzar con clases de español para personas adultas y con apoyo escolar para niños, niñas y adolescentes, utilizando los recursos humanos disponibles. Con el tiempo, estos espacios regulares fueron transformándose en verdaderos puntos de encuentro, donde las familias del barrio podían socializar, tejer lazos de amistad y generar dinámicas de colaboración espontánea«».

La segunda característica tiene que ver con el poder de las comunidades religiosas para la movilización de la población. «Nos referimos a la capacidad para inspirar, convocar y organizar a grupos numerosos y diversos de personas hacia un objetivo común, especialmente, en la búsqueda de soluciones. En el barrio, mujeres provenientes de diversos orígenes lingüísticos, con un gran deseo de aprender y ayudar, comenzaron a ofrecer clases gratuitas de español,  también se están desempeñando un papel activo como mediadoras y traductoras de otras mujeres que tienen dificultades de interactuar en otros espacios públicos», añade Vahdat.

La tercera característica en la que las comunidades religiosas aportan en la convivencia tiene que ver con las relaciones e interacciones que generan con diferentes actores sociales, políticos, comunitarios. A lo largo de los años, las relaciones de la comunidad bahá’í con las entidades del barrio de Virgen del Remedio, se han ido fortaleciendo de manera progresiva, primero con el Instituto de Educación Superior del barrio ayudando al encuentro de familias y profesores; también colabora regularmente con Habitatge Global, un espacio dedicado a asesorar a los vecinos en cuestiones relacionadas con el acceso a la vivienda. De forma complementaria, se han impulsado iniciativas de carácter más formal, como la participación en mesas comunitarias promovidas por las instituciones públicas que han culminado en el acondicionamiento y diseño del solar comunitario junto a Arquitectos sin Fronteras.

La cuarta característica tiene que ver con el compromiso a largo plazo que asumen las entidades religiosas con el bienestar colectivo. A diferencia de muchos proyectos sociales —valiosos y necesarios— que dependen de subvenciones u otros mecanismos temporales, esta labor se concibe como un proceso comunitario vivo, construido junto a los propios vecinos y vecinas, y capaz de adaptarse de forma flexible a las necesidades cambiantes del entorno.

2do panel: La resiliencia constructiva: la respuesta pacífica de la comunidad bahá’í frente a la persecución

Vahid Tizfahm, hablando sobre la resiliencia constructiva de la comunidad bahá’í iraní

Vahid Tizfahm, miembro de la comunidad religiosa bahá’í de Irán, una de las minorías más perseguidas del país, pasó diez años en prisión únicamente por sus creencias religiosas. Su testimonio, sereno pero contundente, ofreció una mirada profunda a un concepto poco conocido pero de gran relevancia en el ámbito de los derechos humanos: la resiliencia o resistencia constructiva.

Desde la Revolución Islámica de 1979, los bahá’ís han sufrido los efectos de una política de persecución promovida por el estado que se traduce en confiscaciones de bienes, expulsiones del sistema educativo y laboral, encarcelamientos, ejecuciones y la negación absoluta de reconocimiento legal. No son considerados ciudadanos, simplemente no existen a ojos de la constitución iraní, donde se les califica teológicamente como herejes y apóstatas.

En palabras de Tizfahm, «frente a esta realidad, la comunidad bahá’í en Irán ha rechazado tanto la violencia como la pasividad. Su respuesta ha sido la resistencia constructiva, un enfoque que no se limita a soportar la opresión ni se reduce a una postura moral abstracta. Se trata de transformar la crisis en una oportunidad, actuando de manera no hostil, sin confrontación ni odio, pero sin aceptar la injusticia».

Para los bahá’ís, la unidad de la humanidad es al mismo tiempo un medio y un fin. Preservarla ha tenido un coste altísimo: vidas humanas, libertad, propiedades y derechos básicos. Sin embargo, consideran que cualquier transformación social duradera debe influir también en el corazón del opresor. Inspirados por los escritos de Bahá’u’lláh y ‘Abdu’l-Bahá, la respuesta bahá’í ante la hostilidad se concreta en cuatro principios fundamentales:

  • Responder al daño con amor
  • Ver en la adversidad una oportunidad de crecimiento moral 
  • Desarrollar cualidades espirituales que transforman a otros mediante el ejemplo personal 
  • Servir activamente a toda la población, sin discriminación alguna, como la lluvia que cae sobre todos por igual

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta resiliencia constructiva es la creación del Instituto Bahá’í de Educación Superior (BIHE). Tras la expulsión masiva de jóvenes bahá’ís de las universidades y el despido de profesores —bahá’ís y no bahá’ís, dentro y fuera de Irán— se organizaron de forma voluntaria para crear una universidad que aunque no es reconocida por el gobierno, ha logrado formar a más de 7350 estudiantes y cuenta con 17  títulos de grado y 16 programas de posgrado, así como el reconocimiento internacional de universidades extranjeras por la calidad y preparación de sus graduados.

3er panel: El diálogo interreligioso e interconviccional como herramienta al servicio de la libertad religiosa y la cohesión social.

Miembros de la comunidad bahá’í de Barcelona, Luxemburgo y Andorra, junto a la Oficina de Asuntos Públicos de los bahá’ís de España

Elizabeth Attar Lheure, miembro de la comunidad bahá’í de Barcelona, participa activamente en diversos espacios que impulsan el diálogo y encuentro de  múltiples tradiciones religiosas. En esta ocasión pudo presentar la iniciativa  desarrollada por la Xarxa Interreligiosa per la Pau, una red formada por agentes y entidades representantes de distintas religiones y convicciones presentes en la sociedad catalana.

El propósito de esta red no solo es promover y defender el derecho a la libertad religiosa y de conciencia, sino realizar una aportación a la paz desde el diálogo interreligioso e interconviccional.  Para lograr este fin, la red organiza actos públicos para que lleguen a la sociedad en su conjunto, donde se muestra la diversidad religiosa existente en la comunidad catalana, no solamente compartiendo los escritos que las inspiran, sino demostrando de  forma vivencial que las enseñanzas religiosas también se traducen a acciones cotidianas de encuentro.