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Joven bahá’í en Irán se enfrenta a ejecuciones simuladas, tortura y peligro inminente de muerte

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– Madrid 24 de marzo de 2026Peyvand Naimi, un joven bahá’í encarcelado en Kerman (Irán), se enfrenta al riesgo de ejecución tras haber sido sometido a dos ejecuciones simuladas, tortura prolongada e intensos interrogatorios, mientras las autoridades iraníes intentan forzarle a confesar delitos que no ha cometido. Las ejecuciones simuladas constituyen una forma grave de tortura psicológica y están prohibidas por el derecho internacional.

El Sr. Naimi fue detenido el 8 de enero bajo acusaciones falsas de haber instigado disturbios durante las protestas de ese mes y fue trasladado a un centro de detención de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), conocido por el uso de tortura y malos tratos contra los detenidos.

Una confesión forzada en la que supuestamente reconocía su participación en las protestas fue obtenida bajo coacción y difundida por la televisión estatal el 1 de febrero. Tras dicha emisión, fue trasladado a la prisión de Kerman.

Peyvand Naimi, joven bahá’í, adiestrador canino de profesión, encarcelado desde el 8 de enero, obligado a realizar confesiones forzadas y torturas, corre peligro de ser ejecutado en cualquier momento.

Hasta la fecha, el Sr. Naimi no ha sido sometido a juicio ni se ha dictado sentencia alguna, ni se ha presentado prueba alguna que justifique los cargos formulados contra él.

Mientras que numerosos presos políticos han sido liberados en las últimas semanas en el contexto de la crisis que atraviesa el país, él continúa detenido junto a otros bahá’ís que han sido objeto de persecución por sus creencias.

Desde el inicio de la República Islámica en 1979, el Gobierno iraní ha convertido de forma sistemática a los bahá’ís en chivos expiatorios durante períodos de crisis nacional mediante acusaciones falsas y campañas coordinadas de desinformación y odio difundidas a través de los medios de comunicación.

El Sr. Naimi se enfrenta ahora a una situación similar. El 28 de febrero, las autoridades le acusaron de estar implicado en la muerte de tres agentes de seguridad Basij durante las protestas de enero, pese a que ya se encontraba detenido en el momento en que se produjeron los hechos. También fue falsamente acusado de haber celebrado la muerte del anterior líder supremo de Irán, Ali Khamenei, un acontecimiento del que no podía tener conocimiento al encontrarse incomunicado en prisión.

Su familia teme que los cargos inventados contra él puedan utilizarse para justificar su ejecución.

Desde mediados de marzo, durante un periodo de diez días, el Sr. Naimi ha sido sometido a torturas constantes y severas, interrogatorios continuos y privación de alimentos y agua. Permaneció con las manos y los pies atados durante 48 horas, fue atado a una pared y golpeado en repetidas ocasiones. Durante otros tres días fue agredido y maltratado de forma continuada, sus creencias como bahá’í fueron objeto de insultos, fue sometido a tortura psicológica e interrogatorios por dos agentes, además de sufrir ejecuciones simuladas, todo ello con el objetivo de obtener la confesión falsa.

Un familiar del Sr. Naimi que reside fuera de Irán ha señalado que su estado físico y psicológico se está deteriorando gravemente como consecuencia de estos malos tratos. «Peyvand ha sido sometido a ejecuciones simuladas en dos ocasiones», afirmó este familiar, añadiendo que durante breves conversaciones con su familia durante las visitas, el joven «rompió a llorar» debido a la extrema presión psicológica.

Tras la primera ejecución simulada, el Sr. Naimi comunicó a su familia que se había negado a confesar. Según el familiar, se encontraba «visiblemente traumatizado y angustiado» al describir el segundo episodio, durante el cual la situación llegó a tal extremo que el taburete bajo sus pies estuvo a punto de ser retirado, aunque continúa insistiendo en su inocencia.

Organizaciones de derechos humanos han documentado reiteradamente el uso de tortura, interrogatorios coercitivos y ejecuciones simuladas por parte de las autoridades iraníes para obtener confesiones falsas.

«El Sr. Naimi está siendo torturado e incluso sometido a ejecuciones simuladas para obligarle a confesar delitos que no ha cometido», declaró Simin Fahandej, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante Naciones Unidas en Ginebra. «La República Islámica no dispone de ninguna prueba que sustente estas acusaciones. Si las tuviera, no necesitaría recurrir a la tortura para obtener una confesión falsa. Solo hay una razón para este trato cruel: Peyvand es bahá’í. Es la misma razón por la que el Gobierno iraní ha perseguido y discriminado a toda una comunidad inocente durante casi cinco décadas».

Actualmente, el Sr. Naimi permanece en régimen de aislamiento en la prisión de Kerman y sufre espasmos involuntarios en los ojos y problemas gastrointestinales continuados. Las autoridades penitenciarias le están negando atención médica.

«El brutal trato infligido a Peyvand, un joven inocente, demuestra que la política del Gobierno iraní de convertir a la comunidad bahá’í en chivo expiatorio no tiene límites», añadió Fahandej. «Durante cinco décadas, ha mostrado una crueldad inimaginable hacia los bahá’ís para obligarlos a renunciar a sus creencias. La comunidad internacional debe actuar con rapidez e insistir en que Irán ponga fin a la persecución injustificada de los bahá’ís. Debe actuar ya».

Información de contexto: cronología de los hechos

  • El Sr. Peyvand Naimi jóven bahá’í, adiestrador y especialista en comportamiento canino,  el 8 de enero por la mañana fue detenido por las fuerzas de seguridad en su lugar de trabajo.
  • Agentes de la Guardia Revolucionaria le acusaron de haber participado en un ataque violento contra fuerzas Basij la noche del 8 de enero, durante la represión gubernamental de las protestas. Según estas acusaciones, dicho ataque provocó la muerte de tres agentes de seguridad. Él ya estaba en prisión antes que se produjeran dichas muertes, lo que demuestra que no pudo haber participado en el ataque ni haber cometido los delitos de los que se le acusa.
  • Después de dos semanas de estar en paradero desconocido, la noche del domingo 1 de febrero de 2026, el Sr. Naimi fue obligado a comparecer en la televisión estatal de la República Islámica de Irán, donde, en condiciones de detención y bajo una intensa presión, fue coaccionado para que prestara una confesión forzada y falsa ante la entrevistadora Ameneh Sadat Zabihipour.
  • El 28 de febrero, mientras realizaba ejercicio en el patio de la prisión de Kerman, a la que había sido trasladado, el Sr. Naimi fue conducido nuevamente a un centro de detención de la Guardia Revolucionaria y puesto en régimen de aislamiento. Posteriormente fue devuelto a la prisión de Kerman, donde tuvieron lugar las ejecuciones simuladas.
  • Los agentes afirmaron que había celebrado la muerte del anterior líder supremo Ali Khamenei, ocurrida ese mismo día. Sin embargo, como prisionero sin acceso a medios de comunicación, el Sr. Naimi desconocía completamente este hecho. Posteriormente, su familia fue informada de que estaba siendo castigado por esta acusación.
  • El 7 de marzo se le permitió al Sr. Naimi realizar una breve llamada telefónica a su familia, durante la cual afirmó que se enfrentaba a nuevos cargos falsos y que estaba siendo presionado para que confesara, y que en esta ocasión no se dejaría coaccionar para realizar una confesión falsa en su contra.