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Autoridades iraníes torturan a Borna Naimi, un segundo preso bahá’í, para fabricar pruebas contra otro joven

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Madrid—8 de abril de 2026—Borna Naimi, un bahá’í iraní de 29 años y padre de una niña de tres años, ha sufrido al menos dos simulacros de ejecución, descargas eléctricas que le han causado graves quemaduras en los pies y otras formas de tortura desde su detención en Kerman el 1 de marzo. Estos hechos indican que las autoridades iraníes obtuvieron una confesión forzada con el fin de fabricar pruebas contra Peyvand Naimi, su primo, detenido el 8 de enero. El trato que han recibido ambos suscita una profunda preocupación ante la intensificación de la persecución contra los bahá’ís en Irán, la minoría religiosa no musulmana más numerosa del país.

Torturas físicas y psicológicas para conseguir la «confesión» de un crimen no cometido

Durante los primeros días de detención, Borna fue golpeado repetidamente, recibiendo múltiples golpes en los costados, las costillas, debajo del pecho y la espalda. Fue trasladado varias veces a lugares cercanos a su residencia, donde se le presionó con amenazas contra su esposa y su hija pequeña, incluyendo amenazas de que su hija sería enviada a un orfanato estatal si no cooperaba. 

La tortura a la que fue sometido Borna fue tan intensa que se vio obligado a firmar una confesión falsa en la que se implicaba a sí mismo y a su primo, Peyvand Naimi, en el asesinato de guardias de Basij durante las protestas del 8 de enero. No existe ninguna prueba que respalde esta acusación, ni Borna ni Peyvand podrían haber cometido estos delitos, ya que ocurrieron después de que Peyvand hubiera sido detenido y mientras Borna se encontraba rodeado de su familia en su casa. El texto de su confesión forzada había sido preparado de antemano y se le entregó para que lo leyera. No se ha celebrado ningún juicio para ninguno de los dos presos.

Jóvenes bahá’ís que sufren simulacros de ejecuciones, torturas y confesiones forzadas en la prisión de Kerman, Irán.

Borna y su hija pequeña mantienen una estrecha relación. Las brutales presiones psicológicas relacionadas con su hija han tenido como objetivo quebrantar mentalmente a Borna para obligarle a confesar crímenes que no cometió. La situación ha provocado una gran angustia en la niña, que cree que su padre la ha abandonado. Borna es conocido entre los demás reclusos como el preso que mantiene junto a él, en la pared de su celda, los dibujos y la ropa de su hija.

«Es imposible no sentir un inmenso dolor por la difícil situación de esta familia, que ha sufrido tal crueldad únicamente por su fe», afirmó Simin Fahandej, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Ginebra. «La historia recordará no sólo los crímenes despiadados de la República Islámica de Irán, sino también el coraje y la valentía de los jóvenes que, apoyándose únicamente en sus convicciones y creencias internas, se han mantenido firmes en sus creencias frente a un gobierno que no se ha detenido ante nada en su intento de aplastarlos».

Durante sus primeros días en prisión, Borna estuvo recluido en una sección especial de la cárcel llamada «la suite de la muerte», en la que se retiene a los condenados a muerte durante las 48 horas previas a la ejecución. Los informes indican que, durante ese tiempo, permaneció en régimen de aislamiento en una pequeña habitación de dos por dos metros, de tal manera que no podía distinguir entre el día y la noche.

Borna también fue sometido a intensas torturas, incluyendo el uso de descargas eléctricas tan intensas que le causaron quemaduras en las piernas. 

Autoridades iraníes «construyen su caso» para respaldar su patrón de persecución y violencia

Los simulacros de ejecución de Borna siguen el mismo patrón de trato que el infligido a Peyvand, según informó el 24 de marzo la Comunidad Internacional Bahá’í.

Estos casos despiertan una grave preocupación por la escalada de persecución y violencia a la que se enfrentan los bahá’ís de Irán, mientras el Gobierno iraní intenta culparlos de la situación de crisis del país. La alarma por el aumento de la persecución surge en un momento en que las autoridades intentan convertir a los bahá’ís en chivos expiatorios de las protestas de enero de 2026 y del conflicto actual.

«El trato que han recibido Borna y Peyvand es una clara muestra de los implacables esfuerzos de la República Islámica por fabricar acusaciones contra los bahá’ís y presentarlos falsamente como responsables de delitos que no han cometido», afirmó la Sra. Fahandej.

«Esto suscita graves preocupaciones sobre los planes y las intenciones del Gobierno iraní respecto a los bahá’ís en Irán, quienes, una y otra vez, han sido utilizados como chivos expiatorios en momentos de crisis nacional para desviar la atención de una represión interna cada vez más intensa. Tales acciones no solo ponen en peligro vidas inocentes, sino que afianzan aún más un patrón de persecución sistemática que busca aislar, deshumanizar y, en última instancia, silenciar a toda una comunidad minoritaria».

Antecedentes y más casos en Kerman

Shakila Ghasemi y Adib Shahbazpour, tambien jovenes bahá’ís que se encuentran encarcelados en la prisión de Kerman

  • Borna fue detenido en su lugar de trabajo por seis agentes enmascarados de la Organización de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Fue esposado y trasladado a un centro de detención del IRGC, aunque su familia no recibió noticias de su paradero ni de su estado durante tres días. A continuación comenzaron a producirse breves llamadas telefónicas, pero se interrumpieron tras el 8 de marzo durante otra semana. Borna es un reconocido karateca que ha ganado medallas de oro en competiciones nacionales e internacionales.
  • Peyvand fue detenido por primera vez el 8 de enero, torturado y sometido a dos simulacros de ahorcamiento, tras ser acusado de incitar a los disturbios durante las protestas de enero y de matar a los agentes de Basij. Tras su detención el 1 de marzo, Borna fue acusado de acompañar a Peyvand y de participar en los supuestos asesinatos. Los cargos son absurdos y falsos. La detención de Peyvand el 8 de enero tuvo lugar antes del supuesto incidente, y Borna se encontraba en su casa en el momento de los supuestos delitos.
  • Una confesión falsa anterior obtenida de Peyvand fue emitida el 1 de febrero en la televisión estatal. Decenas de funcionarios y parlamentarios internacionales, personalidades destacadas y grupos de derechos humanos han pedido la liberación de Peyvand.
  • Cuatro bahá’ís se encuentran encarcelados en la prisión de Kerman como parte de los esfuerzos del Gobierno iraní por convertir a los bahá’ís en chivos expiatorios tras las protestas de enero; se trata de Peyvand Naimi, Borna Naimi, Shakila Ghasemi y Adib Shahbazpour.