– Madrid 25 de mayo de 2026 — La fiscalía de Irán ha ordenado el ingreso en prisión de Boshra Mostafavi, una mujer embarazada condenada a cuatro meses de cárcel en Kermán por el único motivo de pertenecer a la comunidad bahá’í. Este caso forma parte de una violenta escalada represiva que ya suma cerca de 80 detenciones de bahá’ís desde febrero y más de 400 casos documentados de abusos, incluyendo torturas y confiscaciones de propiedades.
Boshra Mostafavi, una mujer bahá’í embarazada de Rafsanjan a pesar de haber sido absuelta inicialmente por falta de pruebas, las autoridades judiciales revocaron la sentencia y rechazaron conceder permisos penitenciarios, impidiéndole incluso asistir a una revisión médica esencial prevista para el 30 de mayo como seguimiento de su embarazo. Según diversas informaciones, uno de los jueces implicados en el caso llegó a declarar: «Usted es bahá’í y, en un país islámico, debe pagar el precio por ser bahá’í», dejando en evidencia el carácter claramente religioso de la persecución.

Junto a ella, otras dos mujeres bahá’ís —Didar Ahmadi y Nahid Naimi— comenzaron también a cumplir sus condenas el mismo día, después de haber sido igualmente arrestadas, absueltas y posteriormente detenidas de nuevo.
La Comunidad Bahá’í Internacional (BIC) ya ha informado sobre los graves casos de Peyvand Naimi y Borna Naimi, dos jóvenes primos bahá’ís de Kermán sometidos a brutales actos de tortura, s
imulacros de ejecución y confesiones forzadas por delitos que niegan haber cometido. Hasta la fecha ambos siguen en prisión con alto riesgo de ser condenados a muerte según ha informado Amnistía Internacional.
Otro caso preocupante es el de Shakila Ghasemi, una joven de 26 años detenida durante más de 100 días y mantenida en aislamiento durante al menos diez semanas. Cuando sus familiares solicitaron un permiso temporal de salida de prisión tras el estallido del conflicto el pasado febrero, las autoridades respondieron: «Ningún prisionero bahá’í será liberado».
La organización denuncia asimismo que numerosos presos bahá’ís están sufriendo graves consecuencias físicas y psicológicas debido al aislamiento prolongado, la falta de atención médica y la ausencia de garantías procesales.
«Es preocupante que, en un momento en que Irán atraviesa graves crisis en tantos ámbitos, el gobierno haya decidido centrar sus esfuerzos no en responder a las necesidades de su población, sino en intensificar la persecución contra una comunidad pacífica e inocente», declaró Susana Díaz, representante de la Comunidad Bahá’í de España para la defensa de los Derechos Humanos.
«Es importante el apoyo de autoridades y medios de comunicación para que estos hechos no queden en la impunidad del silencio», menciona Díaz, «agradecemos que algunos medios de comunicación nacionales como El País, ABC, RTVE y Onda Cero se hayan hecho eco de esta situación y esperamos seguir contando con el apoyo de otros más».