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El nuevo Centro Bahá’í de Canarias nace como un faro de cohesión social e interculturalidad

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– Madrid 3 de junio de 2026 – La Comunidad Bahá’í de Canarias inauguró su nuevo centro administrativo en Las Palmas con una semana de encuentros enfocados en fomentar la cohesión social, el diálogo intercultural y el servicio comunitario. Las actividades incluyeron mesas de diálogo sobre el papel de las religiones en el desarrollo local y estrategias colaborativas para fortalecer la convivencia en diversidad en las que miembros de la oficina de Asuntos Públicos participaron como invitados.

  • Comunidad Bahá'í de las Islas Canarias en Las Palmas ubicado en la calle Pilarillo Seco 3.

La  semana del 14 al 20 de mayo ha marcado el inicio de una nueva etapa para los bahá’ís de Canarias. Se organizaron una serie de encuentros y actividades abiertas al diálogo con la sociedad con motivo de la apertura e inauguración del centro administrativo de la Comunidad Bahá’í de las Islas Canarias en Las Palmas ubicado en la calle Pilarillo Seco 3.

El nuevo Centro Bahá’í aspira a consolidarse como un espacio de referencia para el encuentro, la reflexión y el servicio a la sociedad, contribuyendo al fortalecimiento de comunidades más unidas, participativas y resilientes en el archipiélago. En una tierra caracterizada por su diversidad cultural y su histórica conexión entre pueblos, este espacio nace con el propósito de ofrecer un lugar de esperanza, diálogo y cooperación, un faro de luz orientado a promover la cohesión social y el entendimiento mutuo, inspirado en las palabras de la Casa Universal de Justicia: «Cuánto más se manifieste en un pueblo las cualidades de cooperación y ayuda mutua, tanto más avanzará la sociedad humana en el progreso y la prosperidad».

En el marco de esta semana de puertas abiertas, la Oficina de Asuntos Públicos de la península fue invitada a participar en dos mesas de diálogo: la primera, centrada en el papel de la religión en el desarrollo social y la segunda mesa, acerca de la Cohesión social e Intercultural.

1ra mesa de Diálogo: El papel de la religión en el desarrollo social

La primera de ellas estuvo coordinada por Amaya Blanco y participaron Sergio García Magariño, Gladys Gutiérrez Estomba, Alejandro Torrealba Álvarez, Awa Diop Pathe Ndiaye y Josep Buades Fuster, todos ellos invitados por su experiencia en el ámbito del desarrollo social y diálogo interreligioso.

  • Mesa de diálogo: El papel de la religión en el desarrollo social

¿Que distingue a las religiones como actores sociales con influencia?

Sergio García miembro de la comunidad bahá’í y sociólogo de formación, compartió algunos rasgos que distinguen a las religiones como actores sociales que contribuyen al desarrollo y la prosperidad del lugar donde actúan. Gracias a que están ancladas en localidades específicas pueden movilizar a un gran número de personas, con quienes se comparte una visión común y se las invita a poner en práctica valores que requieren pensar más allá del propio individuo, implicando sacrificio y responsabilidad social por el bienestar de generaciones futuras.

Creando comunidades en los barrios

Gladys Gutierrez y Alejandro Torrealba, estuvieron de acuerdo en que las religiones en la actualidad están ayudando a desarrollar el concepto de comunidad. «Parece que en la sociedad moderna este concepto ha desaparecido, pero las conversaciones de familias e individuos hacen evidente su necesidad» mencionaba Torrealba. 

«Son los barrios donde las personas se reúnen por intereses comunes o necesidades compartidas y desde allí se tejen iniciativas que permiten acercarse a personas distintas pero con la misma identidad compartida, la de una familia humana» comentaba Awa Diop recordando cómo se vivió el acercamiento de su comunidad musulmana en Tenerife cuando decidieron hacer partícipes a los vecinos de la fiesta del cordero, o fomentar la colaboración de los niños y jóvenes con los mayores que tienen dificultad de movimiento.

Las tensiones son parte del proceso de convivir entre diferentes

Josep  Buades, puso el acento en la otra cara de la convivencia en diversidad. «Estar entre personas de diferentes costumbres e ideologías, puede dar lugar a un nivel de tensión y conflicto, que exista es parte del proceso que nos permite tomar conciencia y apreciar la diversidad, pues no hay que confundir que la uniformidad sea el objetivo». 

Al finalizar la mesa todos estuvieron de acuerdo que la mejor forma de desarrollar un acercamiento y aprecio de la diversidad es que las personas puedan tener una actividad conjunta o un proyecto común, desde donde la experiencia, el servicio, el silencio y la escucha activa abra caminos al desarrollo de la confianza donde poder expresarse con libertad y respeto.

Algunas de las experiencias mencionadas que ilustraron diferentes contribuciones sociales de las religiones y  sobre las cuales se puede buscar más información fueron: Ecca SocialAula Arrupe, El Patio de las Culturas, Juntas En la misma dirección, Construyendo Comunidad en Canarias.

2da mesa de Diálogo: Cohesión social e interculturalidad

La segunda mesa de diálogo organizada por los bahá’ís de Canarias: Cohesión social e interculturalidad, se desarrolló en el  Parque de San Telmo, punto neurálgico del centro de la ciudad de las Palmas, como parte de la jornada de entidades sociales “Construyendo Comunidad” en colaboración con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

La conversación estuvo coordinada por Amaya Blanco, con la participación de Xiomara Hernández Ortega, Clarisa Nieva Echeverría y Mercedes de León Duarte quienes están trabajando el concepto de interculturalidad desde diferentes ámbitos profesionales. El diálogo estuvo centrado en algunos de los elementos claves que coadyuvan a esos procesos de encuentro y convivencia en sociedades con gran diversidad.

  • Desde la izq. Xiomara Hernández, Mercedes de Leon, Amaya Blanco y Clarisa Nieva.

Comenzar por una lectura de la realidad social

Todas reconocieron que es fundamental conocer y aceptar la realidad social del lugar donde se vive. Nieva compartía que «los datos del INE 2025 reflejan la diversidad de orígenes residentes en España, donde el 19% de la población hemos nacido en el extranjero y en cincuenta años este porcentaje llegará al 39%»; De León añadía que «en Tenerife ese mismo dato asciendo al 23%. En el Ayuntamiento tenemos personas registradas provenientes de 173 nacionalidades de los 192 países que hay en el mundo». 

Valores que favorecen la convivencia en diversidad

Hernández señaló que «aceptar esta realidad de diversidad de orígenes, que se entrelaza además con una diversidad de experiencias, formaciones, edades y condiciones sociales, nos hace comprender que las palabras de Bahá’u’lláh, pronunciadas a mediados del siglo XIX —“La tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos”—, ya son una realidad en nuestros barrios y que debemos aprender a convivir con ella». 

Otros valores indispensables que favorecen la convivencia son: aceptar la diversidad y divergencia como motor de innovación, incorporar otros valores del diálogo como la escucha activa, dar la oportunidad para escuchar voces diversas y perspectivas complementarias, permitiendo construir una comprensión compartida de la realidad. Este proceso requiere apertura y la disposición a desprenderse, cuando sea necesario, de las propias ideas para acoger aquellas percepciones que contribuyan mejor al bien común y a la búsqueda colectiva de la verdad. 

La convivencia intercultural no siempre surge de manera natural, se requieren iniciativas que las impulsen, personas e instituciones comprometidas en generar espacios de encuentros improbables donde las personas puedan interactuar más allá de la simple coexistencia.

¿Hacia dónde va el futuro del trabajo en la cohesión social?

Ante la pregunta final, sobre el futuro de la cohesión social, Hernández compartió la experiencia de trabajo de la comunidad bahá’í en el barrio de Jinámar en Telde, donde se ha podido apreciar que individuos, familias, otras entidades sociales junto a las autoridades locales, han sabido conversar, conocerse y colaborar juntas con el propósito de crear espacios de educación y cuidado para niños y jóvenes. «Cada actor social tiene su misión, responsabilidad y área de acción, aprender a colaborar y trabajar coordinadamente es lo que nos permite avanzar y construir comunidades donde te sientes feliz de ser parte».

«Afortunadamente existen muchas iniciativas desarrolladas por entidades públicas, universidades, asociaciones, comunidades religiosas y otros movimientos que dan valor a los esfuerzos por fortalecer la convivencia intercultural, pues es la mejor forma de prevenir o disminuir el surgimiento de conflictos y prevenir una escalada de tensiones que pueden avanzar hacia discursos de odio o situaciones de violencia. Ahora, el reto que tenemos por delante es poder involucrar cada vez a más personas, incluso a todos aquellos que aún no dan valor a los esfuerzos por promover la convivencia intercultural», señalaba Nieva.