— Madrid 25 de agosto de 2026 — La discriminación de Qatar contra su pacífica minoría bahá’í ha dado esta semana un nuevo y grave giro, tras conocerse la deportación ilegítima e injusta de dos destacados bahá’ís de Qatar y la inminente deportación de otros dos. Una silenciosa persecución burocrática destruye las vidas de la minoría bahá’í en Qatar. Sin mediar notificaciones escritas ni procesos legales, cuatro líderes comunitarios y sus familias directas están siendo expulsados del único país al que consideran su hogar. El drama de la deportación forzada no solo vulnera sus derechos fundamentales, sino que fractura los cuidados de ancianos enfermos y niños en edad escolar bajo el pretexto verbal de «orden público».
Las cuatro personas, cuyos nombres no pueden hacerse públicos por el momento, desempeñan o han desempeñado funciones administrativas voluntarias en instituciones dedicadas al bienestar de la comunidad bahá’í de Qatar.
Su deportación constituye un ataque de las autoridades cataríes contra la comunidad bahá’í y se produce después de la deportación, el año pasado, de Wahid Bahji y del hostigamiento y detención de Remy Rowhani, en un momento en que la mayoría de los países árabes vecinos avanzan hacia una mayor aceptación de la convivencia y tolerancia religiosa en sus sociedades.
«Se me rompe el corazón mientras me preparo para abandonar el país al que he llamado mi hogar durante toda mi vida», declaró uno de estos personas bahá’ís a la Comunidad Internacional Bahá’í (BIC), bajo condición de anonimato.

Irregularidades legales: Expulsiones sin documentación oficial
No se ha emitido ningún documento oficial en relación con las deportaciones y a los cuatro bahá’ís únicamente se les ha comunicado verbalmente que se trata de una cuestión de «orden público», sin ofrecer explicación alguna. Entre los cuatro tienen además seis familiares dependientes y, en conjunto, han residido legalmente en Qatar durante 162 años.
Bloqueo digital y desprotección jurídica
Todos los residentes y ciudadanos de Qatar están obligados a darse de alta en una aplicación móvil del Ministerio del Interior que les permite acceder a servicios públicos y realizar trámites administrativos. Desde hace varias semanas, a los cuatro bahá’ís se les ha bloqueado el acceso a la sección de la aplicación correspondiente a los permisos de residencia. Cuando trataron de solucionar el problema, se les comunicó verbalmente que sus permisos de residencia estaban siendo revocados y que tenían que abandonar el país.
La ausencia de cualquier documento oficial de deportación impide a estas personas dar seguimiento a sus casos ante las autoridades cataríes, solicitar asilo en otro país o recurrir a organizaciones internacionales de derechos humanos en busca de ayuda.
Declaraciones de la Comunidad Internacional Bahá’í
«Estamos consternados e indignados ante el hecho de que estos cuatro bahá’ís —casi todos ellos han vivido en Qatar durante toda su vida, y sus familias desde hace varias generaciones— estén siendo desarraigados y desposeídos de una manera tan brutal», declaró la Dra. Saba Haddad, representante de la Comunidad Internacional Bahá’í ante las Naciones Unidas en Ginebra. «Qatar es su único hogar y durante décadas le han entregado lo mejor de sí mismos, contribuyendo a la sociedad, creando empresas y educando a las nuevas generaciones».
«Expulsar de Qatar a estas cuatro personas de esta manera vergonzosa, sin siquiera proporcionar documentación oficial alguna, destruirá sus vidas y las de sus seis familiares dependientes, y afectará a cientos de personas con las que mantienen vínculos en todo el país», añadió la Dra. Haddad.
El impacto familiar: Separación, enfermedad y vulnerabilidad
Dos de los bahá’ís, un matrimonio, tienen dos hijos en edad escolar y dos padres de edad avanzada, enfermos y con discapacidad. Los padres ya se han visto obligados a trasladarse fuera del país y, como consecuencia, han quedado separados de su hija, que era su principal cuidadora.
«Lo más doloroso de marcharme es saber que estaré separada de mis padres», explicó esta persona. «Era yo quien los llevaba a sus citas médicas, quien los cuidaba cuando lo necesitaban y quien se aseguraba de que estuvieran bien. Y ahora uno de mis mayores temores es no estar allí cuando más me necesiten».
La madre de otra de estas cuatro personas —que padece una grave discapacidad visual y necesita atención médica constante— también se ha visto obligada a abandonar Qatar porque su permiso de residencia depende del patrocinio de su hijo y ya no puede mantenerse. Asimismo, un sobrino de esta persona, cuyo padre ha fallecido y está enterrado en Qatar, perderá a su principal sostén económico si se deporta a su tío.
Antecedentes de la persecución y limpieza religiosa en Qatar
Durante los últimos 15 años, más de 20 familias bahá’ís, integradas por unas 50 personas, se han visto obligadas a abandonar Qatar, en el marco de una campaña continuada del Gobierno destinada a borrar la presencia bahá’í del país. Las promesas de autoridades del país de resolver estos casos han resultado vacías.
«Estas graves deportaciones son imposibles de conciliar con la larga trayectoria de servicio que los bahá’ís han ofrecido a Qatar», afirmó la Dra. Haddad. «Forzar al exilio a personas mayores y enfermas contradice también el compromiso declarado de Qatar con el cuidado de las familias, las personas mayores y las personas con discapacidad. Los prejuicios y la falta de comprensión por parte de algunas autoridades cataríes han condicionado las políticas hasta el punto de causar ahora un profundo daño a estas personas y a sus familias».
«Esperamos que las autoridades de Qatar reconsideren estas medidas y resuelvan esta situación con justicia y compasión», añadió.
Testimonios de los afectados: El drama del exilio forzado
Por su parte, uno de los bahá’ís afectados, al recordar el momento en que funcionarios del Gobierno le comunicaron verbalmente su deportación, declaró a la BIC: «¿Cómo te despides de un lugar que contiene toda tu vida? ¿Cómo aceptas que un lugar que nunca imaginaste que tendrías que abandonar quizá deje de ser para siempre un lugar al que puedas regresar?»
«Qatar siempre será mi hogar, sin importar adónde me lleve la vida», añadió. «Una parte de mi corazón, de mi infancia, de mis recuerdos y de mi vida siempre permanecerá allí. Marcharme no es simplemente despedirme de un país: siento como si me estuviera despidiendo de toda una vida».