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El templo de Sudámerica une dos épocas

—Madrid, 11 de mayo de 2018—. En las afueras de Santiago, en las estribaciones de los Andes, la Casa de Adoración Bahá’í Continental para Sudamérica ha estado iluminando la ladera de la montaña durante más de un año y medio. En ese tiempo, ha atraído a cientos de miles de visitantes a su edificio radiante, que ha recibido múltiples y prestigiosos premios de arquitectura.

La Casa de Adoración Bahá’í en Santiago, Chile, se encuentra en las estribaciones de los Andes.

Desde su dedicación en octubre de 2016, el templo ha sido galardonado con el premio internacional de arquitectura del Ateneo de Chicago y varios premios de arte estructural de la Institución de ingenieros estructurales, de innovación en arquitectura del Instituto real de arquitectura de Canada, de innovación del Instituto americano de arquitectos, de excelencia en el diseño de la Asociación de arquitectos de Ontario, de mejor edificio civil de América de World Architecture News y por su diseño arquitectónico y cultural de Premio americano de arquitectura.

Pero el impacto del templo ha sido más profundo que eso. También ha impactado los corazones y las mentes de la gente en Santiago y más allá.

«La gente entiende que la Casa de Adoración está aquí para ayudar con el desarrollo espiritual de nuestra sociedad», explicó Rocío Montoya, de la oficina de asuntos públicos de la comunidad bahá’í chilena.

«Hay muchas familias que vienen al templo. Los grupos religiosos vienen a orar juntos. Muchas personas en sus años avanzados también vienen durante horas y se sientan en las mesas de picnic y disfrutan de la amistad. La gente aquí ve la Casa de Adoración cada vez más como su templo».

Más de 500 000 personas han visitado el templo desde su inauguración. Sus puertas están abiertas para todos.

La Casa de Adoración se ha convertido en un santuario para cientos de miles de visitantes. Se reúnen en sus terrenos cada semana para sumergirse en la belleza del paisaje natural. Rezan y meditan en la tranquila atmósfera del edificio central. Participan en una variedad de conversaciones edificantes y actividades orientadas al mejoramiento de las comunidades circundantes.

«Especialmente los jóvenes están descubriendo que los programas en los terrenos del templo los ayudan a obtener un sentido de propósito más profundo y más noble – afirmó Jenny Pérez, representante de la comunidad bahá’í chilena–. Se centran no solo en su desarrollo personal, que es muy importante, sino también en el desarrollo de sus comunidades».

Al igual que otros templos bahá’ís continentales, la Casa de Adoración de Sudamérica fue un esfuerzo arquitectónico innovador que tuvo alcance internacional. El proyecto abrió nuevos caminos en arquitectura e ingeniería y se basó en el apoyo material de la comunidad bahá’í en todo el mundo. Sin embargo, el proyecto que tiene más de una década surgió en un momento en que las comunidades bahá’ís también estaban aprendiendo intensamente sobre el desarrollo espiritual y social de los vecindarios y aldeas. El proceso de construcción se desarrolló en paralelo con los esfuerzos de construcción de la comunidad en el área circundante.

Una clase de educación espiritual de niños, celebrada en uno de los edificios en los terrenos del templo.

«Está en la conciencia de la gente –declaró la Sra. Pérez–. Sienten su impacto. La gente pregunta: ‘¿por qué está esta hermosa estructura aquí? ¿Cómo ocurrió? ¿Cual es su propósito? ¿Cómo podemos aprender más?».

La galardonada Casa de Adoración, el último templo bahá’í continental, es un puente entre dos épocas. Con su compleja tecnología de ingeniería aeroespacial, encarna el ingenio arquitectónico y la singularidad de los templos continentales bahá’ís. Pero, al igual que los templos que ahora se levantan para las comunidades locales y nacionales, ha surgido en medio de un vibrante proceso de construcción de la comunidad.

El templo se ha convertido en un punto focal para aprender sobre la relación dinámica entre la adoración de Dios y el servicio a la humanidad. La comunidad circundante ha contribuido a un proyecto de flora nativa en la tierra. El templo alberga programas para el empoderamiento moral y espiritual de los jóvenes, quienes se comprometen con el progreso de sus comunidades. Y en sus terrenos hay numerosos eventos, algunos realizados en colaboración con el municipio y otros con ONG locales y nacionales.

Con la dedicación de la Casa de Adoración Bahá’í local en Battambang, Camboya, el año pasado y varios templos locales y nacionales más en proyecto para los próximos años, las comunidades bahá’ís ya no se centrarán en la innovación en un sentido arquitectónico. Aprenderán mucho más sobre cómo estas estructuras, integradas en una localidad, pueden estar en armonía con el entorno social y material y apoyar el avance de una población.